Archivo de la categoría: LARACHE EN FOTOS

LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 4

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Barcas de Larache en 1925

Barcas de Larache en 1925

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A LARACHE

Ciudad que codiciada
por reyes extraños fuiste.
Altanera, la envidiada:
a ellos siempre venciste.

Al océano volcada
de él siempre amiga.
Y el gran mar atronaba
de él jamás enemiga.

Los que en ti estuvieron,
moraron en tu corazón,
vibran, siempre sintieron
punzadas de emoción.

Atlántico es tu cuna
Hespérides tu morada.
Amante como ninguna
¡siempre la deseada!

Quienes nos alejamos
con pena, con gran pesar,
en los recuerdos buscamos
siempre un “mar” como tu mar.

Para ti tierra querida
querida, nunca olvidada,
¡cuán grande es la herida
de sentirte apartada!

Cual reproche no lo sientas:
de ti jamás me quise ir,
que como ciego a tientas
te sufro por no percibir.

Y Larache siempre en mente,
en mente y en el sentir
conmigo siempre presente
¡contigo siempre latir!

Carlos TESSAINER Y TOMASICH

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campamento nador larache

campamento nador larache

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Larache 15

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Barco correo Isla de Menorca - hacía el trayecto Cádiz-Larache

Barco correo Isla de Menorca – hacía el trayecto Cádiz-Larache

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Le reina Victoria Eugenia haciendo entrega de la bandera a los Regulares de Larache. En Sevilla el 16 de octubre de 1922

La reina Victoria Eugenia haciendo entrega de la bandera a los Regulares de Larache. En Sevilla el 16 de octubre de 1922

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las murallas de larache

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Murallas de Larache

Murallas de Larache

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calle Chinguiti esquina calle Cervantes

calle Chinguiti esquina calle Cervantes

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LA MAYORÍA DE LAS IMÁGENES ESTÁN TOMADAS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK DE RADIO LARACHE Y DE LAS WEB DE JESÚS PÉREZ Y DE HOUSSAM KELAI.

LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 3

Larache fondak

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Larache Ain Chakka

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LA LUZ DE LARACHE

Fotografiar Larache. Imágenes en blanco y negro e imágenes en color, imágenes que se superponen, que se pisan en el torbellino desordenado de la memoria, imágenes que parecían condenadas a borrarse y que se han quedado como viejas estampas de color sepia…

Pero la luz de Larache es azul y blanca, es húmeda y salada. La luz de Larache estalla deslumbrante en su Balcón del Atlántico, límpida, transparente, casi pura; desde ese lugar te absorbe los sentidos y te deja embelesado frente al océano inmarchitable, con el verde esmeralda bajo los penachos de las olas, con el azul del mar y con el celeste del cielo.  Y luego la misma luz, al atardecer, abrasada por las llamas del sol, cae pesada y lentamente en ese horizonte familiar y lejano, y se torna dorada, entiznando la ciudad de oro. Cómo apartarse entonces de la balconada que asoma al acantilado de Ain Chakka. El efecto es hipnótico. Te olvidas de la cámara y el dedo se queda agarrotado sobre el disparador. Quedas atado de por vida. Tantos colores en ese blanco y azul, tantos colores en el mágico crepúsculo que se repite cada día en Larache…

La paleta se multiplica En los puestos de la Plaza, especias, frutas, pescado o carne, son el rojizo azafrán, los melones amarillos, la plata de las sardinas o la roja sangre del cordero; en el Zoco Chico refulgen los escaparates de los joyeros, tientan los tejidos verdes, turquesas, negros y cobaltos de los vendedores de caftanes. Pasa el afilador y el aguador,el guerrab, y se oyen los colores de sus voces, confundidos ahora con las canciones que suenan en antiguas radios y en viejos reproductores. Se asoma el susi con su bata añil, se detiene una mujer con chilaba blanca, y otra entra en el almacén ataviada de verde y con el litam negro cubriéndole el rostro. Cerca, campesinas sentadas en el suelo con sombreros de paja decorados con borlas multicolores. Hay carros de verduras, de naranjas, de brevas, de uvas. Y de pronto todo se detiene por un segundo cuando la voz del almuédano llama a la oración desde la mezquita Anwar, la voz escapando de los altavoces del minarete en un eco ancestral. Pero también hay en Larache otros ecos de rezos en sinagogas y en iglesias que resuenan en la memoria.

Cómo captar estos cien colores en una sola imagen congelada… Huyen quizá ante la amenaza de verse constreñidos en un daguerrotipo.    

Pero hay otras tonalidades más profundas. Y es que los colores de Larache, mis colores de Larache, tienen nombres y rostros. El glauco de los ojos de mi abuelo, que me mira mientras me enseña a pescar y me conduce metido en el sidecar de su moto por las callejuelas, una aventura entonces. El negro del cabello rizado de mi padre, al que me sujeto con mis pequeños dedos cuando me transporta a sus espaldas por la orilla de la playa, en la otra banda, allí en la desembocadura del Lucus. Más difícil es describir el color de la sonrisa de mi madre, endiamantada decía un hebreo, llevándome de paseo por la plaza de España y por la calle Chinguiti, para de regreso comprarme en un bacalito garrapiñadas y un paquete de caramelos. La piel oscura y brillante de Mina cocinando el cuscús o preparando aquellas galletas de almendras y dátiles que yo observaba elaborar pacientemente con la barbilla clavada en el borde de la mesa. De qué tonalidad son los amigos. Luisito, Lotfi, Gabriela… Qué tipo de cámara sería capaz de captar ese arco iris invisible que ahoga los grises tristes y amargos…

Fotografiar Larache. Javier Lobo, otro amigo de aquella infancia imborrable, tuvo más paciencia y, ya adulto, regresó, y en la avenida Mulay Ismail pulsó el disparador de su cámara y capturó en la sonrisa de una niña (tal vez se llame Salwa o quizá Fatima) ese algo que nos hizo soñar entonces, ese algo que sólo él supo ver en ese segundo en concreto y que luego, al revelar la foto, tituló con una palabra desnuda pero rotunda: felicidad.

Y Larache seguía allí, toda su luz blanca y azul, húmeda y salada, tras la instantánea de esa niña que tal vez de llame Salwa o quizá Fatima…

 Sergio Barce

(Relato incluido en mi libro Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente – Ediciones del Genal – Málaga, 2015)

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Larache - barcaza

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Larache colonial-1928-Vista parcial desde avión

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Larache colonial-1928-Estación radiotelegráfica

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Larache 22

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BALCÓN ATLÁNTICO de Larache.

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LA MAYORÍA DE LAS IMÁGENES ESTÁN TOMADAS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK DE RADIO LARACHE Y DE LAS WEB DE JESÚS PÉREZ Y DE HOUSSAM KELAI.

LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 2

Larache antiguo

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Y ya que estamos en el mes de Ramadán, traigo de nuevo mi relato Ramadán en Larache, que forma parte de mi libro Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente (Ediciones del Genal, 2015 – Málaga).

RAMADÁN EN LARACHE

La sirena comenzó a sonar, subiendo de tono muy lentamente hasta alcanzar la nota más alta, se mantuvo unos largos segundos en ese punto, y luego, también muy despacio, se fue apagando como si no le quedara aire en los pulmones. Larache entonces se quedó completamente vacía.

   El sol apenas se veía ya, ahogándose en el horizonte. Igual que su luz, las voces se habían marchitado, los niños habían dejado de corretear por la plaza de España, y el susi del bacalito de al lado de mi casa, el que estaba frente al jardín de las Hespérides, echó el cierre ruidosamente y se dirigió diligente a su casa, con una bolsa de papel de estraza llena de paquetes de té, hierbabuena y algo de especias. Las golondrinas inundaron el cielo, atravesando la avenida como un escuadrón de aviones. Un denso aroma a harira llenaba las callejuelas, y el silencio se imponía imperturbable, era como si una plaga hubiera acabado con los habitantes de la ciudad.

Era en esos instantes cuando Luisito Velasco aparecía por mi casa, yo cogía mi bicicleta, una preciosa bici roja plegable que mis padres me habían comprado en el Bazar Yebari, y nos íbamos pedaleando hasta el Cine Avenida. En la rotonda, estaba Juan Carlos Palarea, que aguardaba en la puerta de su casa, y Pablo Serrano y José Gabriel Martínez, y juntos, montados en nuestras bicicletas, nos metíamos por los pasajes de la Burraquía, sólo por el placer de circular por sus arterias increíblemente solas, y dábamos la vuelta y bajábamos por la cuesta del mercado, lanzados a tumba abierta, pedaleando con todas nuestras fuerzas, porque sabíamos que nadie estaría circulando salvo nosotros.

   Competíamos por ver quién llegaba al Consulado el primero, pasando por el balcón del Atlántico como una exhalación. Yo notaba cómo el manillar de mi bici temblaba, pero apretaba los pedales con más intensidad, y les veía a ellos hacer lo mismo, dando gritos que retumbaban en la callada quietud del anochecer.

   El mes sagrado del Ramadán nos convertía en los dueños de las calles de Larache, eran sólo para nosotros. Una gigantesca pista de carreras. El circuito se improvisaba sobre la marcha. Podíamos comenzar en la puerta de Uniban, pero otros días escogíamos la Estación de la Escañuela, donde las guaguas adormecían sin pasajeros, para subir hasta la calle Barcelona y bajar por la avenida Mohamed V, o bien en la bajada de la Torre del Judío, para descender, sin esfuerzo alguno, hasta el puerto. Nadie se interponía en nuestras carreras de bicis, todas las calles abiertas en canal como si nos engulleran al pasar a toda prisa. Sentíamos el aire en nuestros rostros, la agradable sensación de la brisa, más refrescante al ocaso, y el olor del mar.

   A veces, veíamos a algún hombre, con la cabeza oculta bajo la capucha de su chilaba, que corría a última hora para llegar cuanto antes a su casa y romper por fin el ayuno. Pero eran pocos. La mayoría aguardaba la señal de la sirena ya en el interior de sus casas, dejándonos todo el pueblo para nosotros.

   Me gustaba el sonido de la sirena. Llenaba el aire de incertidumbre, presagiaba el feliz instante de nuestras correrías en bicicleta, un tiempo mágico.

   Las familias musulmanas cumplían con el rito, mientras que los niños que no profesábamos esa religión nos adueñábamos de las calles para sentirnos libres, y correr, correr a toda prisa, como si presumiésemos que la gozosa niñez pasaría tan rápida que no nos daríamos cuenta.

   Ya de noche, la ciudad comenzaba a llenarse de gente, y nosotros dejábamos de correr tan envalentonados. Llegaba Lotfi Barrada, y Hassan y Taha, y dejábamos las bicis, porque ya no se podía circular sin atropellar a alguien, y Larache se transformaba en un torbellino de luces, de cantos, de algarabía. Sudando, nos marchábamos al balcón para hablar de nuestras cosas, de las niñas del cole, de Gabriela, de Yamila, de Amina, de Matilde o de Conchi, pero sobre todo del equipo de fútbol que estábamos formando para jugar contra los de la calle Real, o bien nos poníamos a coger renacuajos con latas oxidadas o cazar alguna rana que habíamos escuchado croar. A veces, pasaba Fatima el Bouhtoury con sus amigas y nos miraba de soslayo, siempre lo hacía con aires de niña resabiada, pero había algo en su mirada que nos hacía sonreír. Creo que le gustaba ver cómo intentábamos coger a las escurridizas ranas que huían saltando en zigzag.

    Llegaba muy tarde a mi casa. Mi madre ni me preguntaba dónde había estado. La puerta solía estar abierta, y entraba empujándola. Mina había preparado harira, y me había dejado una fuente con chuparquía, y mis dedos se impregnaban de ella mientras las engullía con ansiedad. Me iba con la fuente al salón, y me tiraba al suelo, me gustaba ver la televisión tumbado bajo la mesa, como si estuviera en una tienda de campaña, y veía el nuevo capítulo de Misión Imposible mientras continuaba empachándome con los dulces.

    Cuando me acostaba, pensaba en el día siguiente. Teníamos todo un mes para poder pedalear por las calles de Larache, solos, como si fuésemos los emperadores de Lixus; pero lo más inminente era el día de mañana, esperar otro atardecer, cuando la sirena aullara de nuevo pausadamente para dar la salida a otra de nuestras carreras, en esta ocasión tal vez desde los jardines del Balcón, quizá desde la cuesta del Aguardiente, aunque yo siempre prefería empezar en la plaza de España, seguir la recta de la avenida Hassan II, girar a la derecha, pasando por el Palacio de la Duquesa de Guisa y la Estación, llegar a los Maristas y girar a la izquierda, salir a la avenida, alcanzar Cuatro Caminos, dar la vuelta a la rotonda y lanzarnos entonces audazmente de nuevo de regreso por Mohamed V, pasando por la puerta de Lalla Mennana la Mesbahía y llegar a la meta, en el Casino. Y daba igual quién ganara. Lo único realmente importante era la sensación de que el mundo te pertenecía, de que, durante los anocheceres del mes de Ramadán, Larache era mía.

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Larache en construcción

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Larache en construcción 2

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11-Larache nativo-1928-Vista parcial de la zona costera.

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12-Larache nativo-1928-Vista general de la zona costera.

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16-Larache nativo-1928-Vista de una calle del Zoco Chico.

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19-Larache nativo-1928-Cementerio y morabito (santuario)

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20-Larache colonial-1928-Edificios de correos de África y de la aduana.

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22-Larache colonial-1928-Edificio del hospital militar.

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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 1

NAVEGANDO POR EL RIO LUCUS

NAVEGANDO POR EL RIO LUCUS

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TRABAJOS EN EL PUERTO DE LARACHE

TRABAJOS EN EL PUERTO DE LARACHE

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LARACHE 1928 - PUERTO

LARACHE 1928 – PUERTO

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LARACHE - PUENTE DE BARCAS

LARACHE – PUENTE DE BARCAS

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LARACHE

Al otro lado del Lucus

la orilla es verde y lleva azahar,

reposa entre naranjos esparciendo

el aroma del néctar

o la pulpa jugosa que habitó el fruto.

Sobre el mar el filamento gris

de las raíces rezuma

el óxido enmohecido.

La orilla se imanta de bronce

cercando el límite con eco de retorno,

el que condujo la sombra a pie de árbol.

En el limo resbalaría la tarde

que, aturdida, ha de buscar en el curso del agua

el eterno lamento de un tiempo deshabitado

vacío de cántaros,

hostil al recuerdo,

inacabado

que lejos de ausentarse

rememora épocas

de siembra.

Paloma Fernández Gomá

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PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE A PRINCIPIOS DE SIGLO XX

PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE A PRINCIPIOS DE SIGLO XX

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LARACHE - PLAZA DE ESPAÑA

LARACHE – PLAZA DE ESPAÑA

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PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

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LARACHE - ENSANCHE PRINCIPIOS DE SIGLO XX

LARACHE – ENSANCHE PRINCIPIOS DE SIGLO XX

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LARACHE - PLAZA DEL MAJZÉN - COMANDANCIA MILITAR

LARACHE – PLAZA DEL MAJZÉN – COMANDANCIA MILITAR

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ZOCO CHICO DE LARACHE EN 1928

ZOCO CHICO DE LARACHE EN 1928

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LARACHE - PUERTA DE LA KASBAH

LARACHE – PUERTA DE LA KASBAH

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LARACHE EN 1928 - CALLE ALFONSO XIII

LARACHE EN 1928 – CALLE ALFONSO XIII

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1928 - CAMPAMENTO DE NADOR, LARACHE

1928 – CAMPAMENTO DE NADOR, LARACHE

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LARACHE - ROMERIA SANTUARIO EN 1928

LARACHE – ROMERIA SANTUARIO EN 1928

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LARACHE EN EL AÑO 1928

LARACHE EN EL AÑO 1928

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LARACHE

LARACHE

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 20

Página 20 de esta crónica larachense en imágenes… A veces, las fotografías hablan más que las palabras, y a través de todas estas páginas, en realidad, trato de escribir la crónica de muchas vidas… Desde muy atrás.
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1942 - ESTADIO DE SANTA BÁRBARA - LARACHE

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1947 - ANTONIO LOZANO CON SU MADRE EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

1947 – ANTONIO LOZANO CON SU MADRE EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

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Mi familia paterna, la familia Barce, vivía en el Barrio de Las Navas. Es esta imagen, mi padre en bicicleta, frente al Matadero.

ANTONO BARCE

ANTONO BARCE

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1950-55 A LA DERECHA BLANCO Y EL PADRE GERMÁN (el más alto)

1950-55 A LA DERECHA BLANCO Y EL PADRE GERMÁN (el más alto)

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Sebastián y Angie

Sebastián y Angie

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Mi padre guarda infinidad de fotografías de Larache, como ésta. Los tres niños que están agachados, jugaban cerca de ellos, y, al ver que se iba a tirar esa foto, corrieron para posar con ellos, sin que nadie los llamara… Así lo recuerda mi padre.

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ANITA SANTOS

ANITA SANTOS

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LARACHE - CARMEN JORGE MATEO

LARACHE – CARMEN JORGE MATEO

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CASINO LARACHE - MARU GALLARDO Y ANTONIO BARCE

CASINO LARACHE – MARU GALLARDO Y ANTONIO BARCE

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LA GABBA - TRABAJADORES DE CONSTRUCCIONES ZABALA

LA GABBA – TRABAJADORES DE CONSTRUCCIONES ZABALA

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LARACHE - HIJOS DE DON AURELIO

LARACHE – HIJOS DE DON AURELIO

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FERNANDO DELGADO, ANTONIO BARCE Y DUKALI

FERNANDO DELGADO, ANTONIO BARCE Y DUKALI

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TALLER DEL LUKUS

TALLER DEL LUKUS

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Plaza de España, hoy de la Liberación. Entrar en ella es sentirte en casa.

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EL LUGAR HA CAMBIADO

poema de Mohamed Al Baki  (2007)

 

Aquí, en este lugar,

unos hombres se encontraron.

Algunos, felices,

repletos sus bolsillos de monedas.

Otros, ahogados en la tristeza.

Antes de ser abandonada

esta ciudad fue famosa, 

pero la enfermó el mal del olvido.

Pregunta a los barrios del Hachra y el Maqsura,

al adarve Rema y al Zoco Chico,

¿cómo eran?

A la Calle Real, con la Cuesta del Hammam,

al adarve Laasara,

Yebiel, Leqbibat y el Diwán.

Al Castillo del Fath, y al del Nasr,

cerca del cementerio.

A Lalla Mennana y a Shahar Yenán,

a la Alcazaba, a la mezquita Anuar y, calle abajo,

a la fuente de Ayn Arab, ¡cuántos calmaron su sed en ella!

Desde Demga puedes contemplar

los meandros del río y la hermosa orilla del mar.

El puerto hoy convertido en vertedero

¡cuánto quisimos mejorarlo… !

Pocas cosas había entonces,

pero nada nos faltaba.

Y tanto Hamido como el Ayachi,

todos eran felices.

Los paseos por Sidi Ued Dar,

las fiestas, cada día en una casa…

Los niños mamaban en los pechos de las vecinas.

Las casas estaban abiertas,

cerradas con cortinas, no con puertas.

Las gentes se reunían en las risas y en las penas.

Nadie escuchaba  ni hablaba…

El lugar ha cambiado, y ha cambiado el tiempo.

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1958 uniban

Mi padre con Messari y Bennani, compañeros de Uniban. Hace pocos días, mi padre me confesaba que nunca quiso marcharse de Larache. Siempre habíamos creído, mis hermanas y yo, que nos trasladamos a Málaga porque mi padre no quería que yo (el mayor de los hermanos) me fuera a Tánger a estudiar y que prefería que la familia siguiese junta sin que ninguno de nosotros tuviera que irse de casa. Así era como nos los relataba mi madre. Pero lo cierto es que ella fue la que decidió por todos: quería estar con sus padres, mis abuelos, que vivían desde 1956 en Málaga.

Me sorprendió la confesión de mi padre, que siempre escuchó impasible a mi madre contar esa versión que no era cierta sin que él replicara o aclarara nada. Le pregunté por qué nunca lo hizo, y se limitó a decirme que él siempre hizo lo que ella quiso. 

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Carmen Columé, Emilio Gambero...

Carmen Columé, Emilio Gambero…

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LARACHE - SERGIO BARCE

LARACHE – SERGIO BARCE

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HERMANOS LÓPEZ COBOS Y DORI SEGRERA

HERMANOS LÓPEZ COBOS Y DORI SEGRERA

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CUMPLEAÑOS DE ABDESLAM KELAI

CUMPLEAÑOS DE ABDESLAM KELAI

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SEMUNUÉ GALINDO - GRUPO

SEMUNUÉ GALINDO – GRUPO

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playa

Javi Lobo, Eduardo Espinosa, Miguel Álvarez…

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1987 - LIXUS - NAJIM AMALLAL EL OUAHABI, BINOI,, KHAYAT, BAIOIA OTMANE, MESSARI MOHAMED, LAABI MOHAMED y EL HAFIDI

1987 – LIXUS – NAJIM AMALLAL EL OUAHABI, BINOI,, KHAYAT, BAIOIA OTMANE, MESSARI MOHAMED, LAABI MOHAMED y EL HAFIDI

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MARU GALLARDO, MOHAMED SIBARI, SERGIO BARCE, LOLA, ANGIE...

MARU GALLARDO, MOHAMED SIBARI, SERGIO BARCE, LOLA, ANGIE…

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grupo cantando

En casa de Akhrif: Guennouni, Akhrif, Sergio, Serroujk, Laabi…

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JUAN CARLOS PALAREA, ISABELITA MATAMALA Y SERGIO BARCE

JUAN CARLOS PALAREA, ISABELITA MATAMALA Y SERGIO BARCE

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ANTONIO RODA

ANTONIO RODA

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BALCÓN ATLÁNTICO - MOUSTAPHA LAMIRI Y SERGIO BARCE

BALCÓN ATLÁNTICO – MOUSTAPHA LAMIRI Y SERGIO BARCE

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LARACHE - MOHAMED ABOU KARIM

LARACHE – MOHAMED ABOU KARIM

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MI MADRE RIENDO CON UNAS PAISANAS

MI MADRE RIENDO CON UNAS PAISANAS

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