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LETRAS Y LETRAS

Ayer, escuchaba un tema de Bad Bunny que sonaba (soportaba) en un bar de playa. He buscado la canción, «Tití me preguntó», y me puse a comparar esta «composición» con algunos de los temas de Bob Dylan, Joaquín Sabina, Leonard Cohen o Luis Eduardo Aute. No hablo de estilos musicales, hablo del esfuerzo creativo a la hora de escribir una letra. Evidentemente, no hay comparación posible porque la diferencia es abismal. Sin embargo, me parece interesante desvelar el esfuerzo de uno y de otros. Os invito a leer las dos siguientes canciones: la que canta Bab Bunny y una de las más sencillas de Aute, «Mira que eres canalla».

TITÍ ME PREGUNTÓ

Ey, Tití me preguntó si tengo mucha’ novia’Mucha’ novia’Hoy tengo a una, mañana otra, eyPero no hay boda

Tití me preguntó si tengo mucha’ novia’Mucha’ novia’Hoy tengo a una, mañana otra

Me las vo’a llevar a toa’ pa un VIP, un VIPEy, saluden a TitíVamo a tirarno un selfi, say «cheese», eyQue sonrían las que ya les metí

En un VIP, un VIPEy, saluden a TitíVamo a tirarno un selfi, say «cheese»Que sonrían las que ya se olvidaron de mí

Me gustan mucho las Gabriela’, las Patricia’Las Nicole’, las Sofía’Mi primera novia en kínder, MaríaY mi primer amor se llamaba Thalía

Tengo una colombiana que me escribe to los día’Y una mexicana que ni yo sabíaOtra en San Antonio que me quiere todavíaY las de PR que toítas son mía’

Una dominicana que es uva bombónUva, uva bombónLa de Barcelona que vino en aviónY dice que mi bicho está cabrón

Yo dejo que jueguen con mi corazónQuisiera mudarme con toas pa una mansiónEl día que me case te envío la invitaciónMuchacho, deja eso

Ey, Tití me preguntó si tengo mucha’ novia’Mucha’ novia’Hoy tengo a una, mañana otra, eyPero no hay boda

Tití me preguntó si tengo mucha’ novia’, ey, eyMucha’ novia’Hoy tengo a una, mañana otra (mañana otra)

Tití me preguntó-to-to-to-to-to-toTití me preguntó-to-to-to-to-to-to (qué pámpara)Tití me preguntó-to-to-to-to-to-toTití me preguntó-to-to-tPero ven acá, muchacho, ¿y para qué tú quiere’ tanta’ novia’?

Me las vo’a llevar a toa’ pa un VIP, un VIPEy, saluden a TitíVamo a tirarno un selfi, say «cheese», eyQue sonrían las que ya les metí

En un VIP, un VIPEy, saluden a TitíVamo a tirarno un selfie, say «cheese»Que sonrían las que ya se olvidaron de mí

Oye, muchacho del diablo, azarosoSuelta ese mal vivir que tú tiene’ en la calleBúscate una mujer seria pa tiMuchacho del diablo, coño

Yo quisiera enamorarmePero no puedoPero no puedoEh, eh

Yo quisiera enamorarmePero no puedoPero no puedo

Sorry, yo no confío, yo no confíoNah, ni en mí mismo confíoSi quieres quedarte hoy que hace fríoY mañana te va’, nah

Muchas quieren mi baby gravyQuieren tener mi primogénitoEy, y llevarse el créditoYa me aburrí, hoy quiero un totito inéditoUno nuevo, uno nuevo, uno nuevo, uno nuevo, ey

Hazle caso a tu amiga, ella tiene razónYo vo’a romperte el corazónVo’a romperte el corazón

Ey, no te enamores de míNo te enamores de míSorry, yo soy así, eyNo sé por qué soy así

Hazle caso a tu amiga, ella tiene razónYo vo’a romperte el corazónVo’a romperte el corazón

No te enamores de míNo te enamores de mí, noSorry, yo soy así, yaNo quiero ser así, no

Fuente: Musixmatch

MIRA QUE ERES CANALLA 

Mira que eres canalla
Eso no se hace a quien te quiere bien
Colegas tanto tiempo
Y ahora te fugas con esa mujer
Que soy el Tony, tronco
A mí no me vas a enrollar
No hay nada como piltra en soledad

Juro que no te creo
Te estás quedando conmigo, ¿verdad?
¿Que te has enamorado?
Si eso no le pasa ni a un colegial
Mira que son muy raras
Que para ellas el amor es lo que hizo Dalila con Sansón

No te lo pienses dos veces
Haz lo que te pida el alma
Puede que cambie tu suerte
Mira que eres canalla

La taquicardia, el miedo
Cuántos momentos de pasarlo mal
Fue una carnicería
Aquella guerra por la libertad

¿Qué quieres que digamos?
Charlie ni te quiere ver
Solo me ha dicho que te folle un pez

Después de todo aquello
De estar entre la espada y la pared
Cómo olvidar de pronto
Aquellos años en Carabanchel

Cómo has caído, Luis, si tú eres un sentimental
Serán los malos rollos de la edad

No te lo pienses dos veces
Haz lo que te pida el alma
Puede que cambie tu suerte
Mira que eres canalla

Seguro que tu Elisa
es oro puro, macizo y legal
Molan sus ojos verdes
No es cachondeo que son como el mar
Lo que sucede que aunque tenga
Un jopo a lo Mae West
No es fácil que sigamos siendo tres

Tú sabrás lo que te haces
Yo ahora me voy con Charlie al Alphaville
Que reponen «La huida»
La de Sam Peckinpah con Steve McQueen
Probablemente luego iremos, a eso de las 10
A ver al Aute que hay nuevo LP

No te lo pienses dos veces
Haz lo que te pida el alma
Puede que cambie tu suerte
Mira que eres canalla.

  

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«TÁNGER, LA VIDA SOÑADA», UNA NOVELA DE TINA SUAU

Tánger es una dama perversa, una hechicera, una ladrona. Tánger es un mito, es una metáfora, es una ensoñación. Tánger no existe. Y precisamente porque Tánger ya no existe (los tanyauis saben de lo que hablo), Tina Suau añade en el título de su novela esa certera sentencia: “la vida soñada”.

En los últimos años se ha producido una eclosión de novelas ambientadas en el Tánger internacional o en el actual. Sin embargo, muchas de ellas carecen de ángel y de alma, porque la ciudad es mero decorado de cartón piedra y esas historias podrían haberse ambientado en Estambul o en Saigón sin afectar al resultado. En otras novelas también ocurre que Tánger se convierte en un descarado anzuelo publicitario, y el desconocimiento que demuestra su autor o autora sobre ella y, en especial, sobre sus gentes es tan evidente que, a veces, hasta sonroja. Por eso, el libro de Tina cobra mayor relevancia, porque ella es tanyaui de los pies a la cabeza y evita ese mal uso de Tánger como mero atrezo (sigue la estela de Antonio Lozano o Ramón Buenaventura, por poner dos buenos ejemplos), y porque sabe trasmitir el significado profundo de la experiencia vital tangerina (como los autores antes mencionados). Ella utiliza a Tánger porque la necesita para seguir respirando.

La novela nos cuenta la vida de William Brady, un americano que se instaló en la ciudad en los años treinta y para el que Tina trabajó durante unos meses. Mafioso, asesino, espía, embaucador, amante, honesto sin embargo, que se casó con una torera española, Enriqueta Almenara, famosa en la época de la República junto a su hermana Amalia, conocidas en el mundo taurino como las Hermanas Palmeño. Un matrimonio que, ya de partida, resulta de lo más atractivo. Y Tina Suau abre la puerta de su intimidad, con desparpajo, con la seguridad que le da el conocerla de primera mano.

La estructura elegida de novela negra clásica (Tánger da mucho juego en este sentido) la envuelve con una patina de misterio muy sugerente. A la vez, Tina no elude ni el romanticismo ni la aventura, pero tampoco olvida, como ocurre en toda novela negra que se precie, bucear en el lado más oscuro de Tánger: su oscura etapa fascista, sus bajos fondos, la corrupción política y policial…. Eso y mucho más es esta hermosa y caleidoscópica novela que recorre casi cien años de historia de Tánger de manera lúcida, cálida y nostálgica. Esto último no puede evitarlo. Y me encanta. Porque la belleza de sus páginas radica en esta arrebatada declaración de amor que Tina Suau dedica a “su” Tánger.

«Tánger, la vida soñada» ha sido  publicada por Esdrújula Ediciones.

Sergio Barce

 

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«EL CORDERO CARNÍVORO», UNA NOVELA DE AGUSTÍN GÓMEZ ARCOS

«…Al final, mi hermano declara que no debe perderse mis clases, me besa en la boca (¡delante de todo el mundo, el cabrito!) y nos deja, para reunirse con sus amigos, contoneándose como aquel chopo joven, que confundía la brisa con un vendaval…»

Ya es difícil hallar libros que nos sorprendan realmente, pero «El cordero carnívoro» (L´agneau carnivore) puedo asegurar que es tan retorcido, tan directo sin embargo, tan valiente y escrito tan a contracorriente que es llamativo el hecho de que sea una obra publicada por primera vez en Francia allá en 1975, cuando agonizaba Franco. Una fecha que casa muy bien con todo lo que contiene esta novela. Una obra difícil de calificar pero una joya como narrativa. Antifranquista, por supuesto, y anti moralista, algo que siempre asomó en sus obras, Gómez Arcos hubo de exiliarse a Francia durante nuestra dictadura. Allí fue reconocido y laureado como el gran escritor que fue.

Ya he reseñado con anterioridad su novela «Marruecos», que tanto me impresionó. Ahora os hablo de «El cordero carnívoro», que también me ha impactado por su forma tan directa de abordar temas como la homosexualidad, las relaciones incestuosas, la religión, la dictadura franquista, la censura, los abusos de la iglesia…

«…A pesar suyo, mamá contribuía a mi educación.

Por un lado, y contra todo pronóstico, yo era su única razón de ser. Ni papá ni mi hermano Antonio sintonizaban con su universo. Pero ella sentía que, a falta de amor, podíamos establecer entre nosotros profundas relaciones de odio. Y, al no ser ya un niño, me consideraba perfectamente capaz de comprender el laberinto de su mente…»

«…Ella, mamá, estaba al corriente de todo lo que había entre mi hermano Antonio y yo, y le importaban un bledo nuestras relaciones sexuales, pero no podía soportar el universo de amor con el que mi hermano me protegía…»

«Se inició la misa. El latín desveló sus poderes mágicos y me hechizó, echando por tierra toda mi resistencia. Yo no veía a Dios por ninguna parte en la capilla, pero la Iglesia, con sus artimañas de misterios y de ritos, se iba apoderando de mi sensibilidad. La presencia de mi hermano me inducía a desear un Apocalipsis. Las palabras en latín que salían suavemente de su boca acariciaban los rincones más secretos de mi cuerpo, como si fueran dirigidas a mí y no a Dios. Y cuando mamá y yo nos acercamos al altar abrió los ojos, fijó en mí su mirada, y me hinqué de rodillas en el reclinatorio, porque la tormenta del deseo me dejó sin fuerzas…»

Estos otros tres párrafos que he escogido de la novela, muestran a las claras la depuración en su manera de narrar. Audacia y concreción, armas bien usadas, como su demolición consciente de una moral que impregnó a generaciones de españoles.

«El cordero carnívoro», para quienes no conozcan esta obra, puede ser un descubrimiento absoluto. Está editada por Cabaret Voltaire, con traducción del francés de Adoración Elvira Rodríguez.

Sergio Barce, 1 de febrero de 2025 

        

 

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«JOSEPHINE», UNA NOVELA DE LUIS SALVAGO

«…Tal y como imaginaba, la ducha le había despejado la mente. Todas sus preocupaciones parecían haberse hecho pequeñas, casi inexistentes. Miró los números luminosos en un reloj de pared, sin saetas, sin esfera, sin tictac. Le desagradaba esa modernidad que prescindía de lo esencial. Para Josephine era como si el tiempo hubiera perdido su sonido.»

Estas intensas y hermosas líneas pertenecen a la novela Josephine, de Luis Salvago, que ha obtenido el XXVI Premio Tiflos de Novela, y que ha sido editada por Galaxia Gutenberg. Las destaco, porque en ellas se encierra mucho de lo que se cuenta en esta obra: la inexistencia del tiempo o, al menos, la percepción de que no hay tiempo real, la consciencia de que el presente quizá no sea el ahora, de que el pasado haya desaparecido y por ello los relojes no pueden marcar las horas…

«…La Legación Americana en Tánger no era más que un edificio fantasma, como lo eran las Galerías Lafayette, como lo era el taller del modisto Apolinar. Ella misma podía ser un fantasma. Un fantasma incapaz de tener recuerdos que no fueran esbozos, trazos, sutilezas…»

Y Tánger de por medio. Tánger como un murmullo constante en los oídos de la protagonista, como un asidero a la realidad que, sin embargo, se difumina y se evapora ante sus ojos. Tánger como la ciudad que respira tras los personajes, que los envuelve y que los emborracha.

Luis Salvago es uno de mis escritores españoles favoritos. Desde que leí sus anteriores novelas En el nombre de Padre y Los lugares verdes, de las que escribí también alguna reseña, me fascinó su dominio de la narrativa. Ahora, con Josephine creo que da un paso más, y más arriesgado, porque lo que hace Luis Salvago es plantarse en medio de Tánger, coger La vida perra de Juanita Narboni y hacer malabarismo de ensoñaciones.

Juanita Narboni perdía la cabeza mientras Tánger se apagaba. Josephine cree perder la cordura mientras Tánger la engulle. Juanita Narboni monologaba refugiada en sus recuerdos tangerinos, enfrentándose a la decadencia propia y a la de su ciudad, confundiéndose una con la otra. Mientras que Josephine elucubra sobre sus recuerdos perdidos, arrostrando lo desconocido, buscando una salida a su pérdida de memoria o a su incipiente locura en las calles de un Tánger que ya no reconoce. Es como si Josephine fuese una trasunta de Juanita Narboni pero construída desde el otro lado del espejo.

Tánger, las pinturas de Hopper, Juanita Narboni, la locura, la desmemoria, los falsos recuerdos, una madre dominante y obsesionada con la mala suerte, un padre con un lado oscuro o misterioso, una pareja que está presente y ausente o que quizá no existe y un deseo llamado Mohamed. El deseo como motor de nuestros actos, los recuerdos como tormento. Todos estos elementos los utiliza Luis Salvago para crear un entorno onírico, casi surrealista, ingrávido.

«…Si vivía en Tánger era por esa razón, vivir con la sensación de latir al unísono con una ciudad. Ningún otro lugar del mundo, que ella supiera, podía ofrecer algo igual: el discreto vivir de sus habitantes, serenos y orgullosos, tejedores de una historia pequeña, hecha de cabos sueltos, de hilos, de retales arrancados de todos los pasados del mundo.

Para Josephine, Tánger era esa querida que rechazaban los amantes sólo para no perder el placer del deseo. El deseo existe para no colmarlo, para dejarlo pendiente, para tocarlo con los dedos sin alcanzarlo…»

Maravillosos estos dos párrafos: el deseo existe para no colmarlo. Luis tiene la capacidad de construir frases sentenciosas, fulgurantes, inapelables. Y en Josephine hilvana extractos de una belleza envidiable.

No busquéis aquí un Tánger real, porque, salvo pinceladas de calles y lugares muy reconocibles, lo que váis a encontrar es una ciudad que sólo existe ya en los recuerdos irreales de Josephine/Narboni. Lo que váis a hallar en estas páginas es una historia vista a través de un cristal translúcido que deforma las figuras, que oculta defectos y deslices, que difumina los sentimientos… Y en algún viejo cabaret de Tánger oiréis mientras tanto la voz de Josephine Baker.

Sergio Barce, 10 de septiembre de 2024 

       

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LUIS SALVAGO, FARID OTHMAN, PABO BARCE Y SERGIO BARCE Feria del Libro de Madrid

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LA VOZ DEL TALIBÁN

Última noticia de Afganistán: los talibanes prohiben el sonido de la voz de las mujeres en los espacios públicos. Es decir, no se las volverá a oír en la calle, en la plaza del pueblo, en el mercado, tampoco en el zoco, ni en el mercadillo o en el puesto de dulces, tampoco en la acera, ni siquiera en la acera de enfrente, no pueden emitir sonido alguno en la farmacia, ni junto a la fuente cuando llenen el cántaro hombro con hombro con alguna amiga con la que coincidan, ni siquiera podrán quejarse en el hospital mientras muere su padre o su hijo…

En 2021 las abandonamos a su suerte.  

Bajo el burka, ahora también el silencio de ultratumba. Como si las afganas fuesen fantasmas que vagasen sin destino. No tienen derecho a estudiar, no pueden tocar música, ni oírla. No pueden mirar a otro hombre, ni siquiera desde el anonimato del burka que las cubre. No pueden fantasear.

Imagino a una de esas mujeres deseando que le corten la lengua. ¿Para qué la va a necesitar? ¿Sólo para quejarse de los golpes que su marido le dará en el interior del hogar por haber osado estornudar? Porque al estornudar, frente al puesto de verduras, todos han escuchado con nitidez el sonido que ha emitido. Alguien le ha increpado a su marido que tenga más cuidado con esa hereje. Él la ha mirado con rencor (aunque nadie más puede saber cómo es ella bajo el burka) y ha pensado que esa puta lo ha avergonzado. Por eso ahora la castiga con varios latigazos. La última vez que te atreves a emitir un sonido delante de la gente, le grita al oído. No rechista. Se traga las lágrimas. ¿Por qué he nacido mujer?, se pregunta con amargura. Y el terror la paraliza. Por un segundo, cree que sus pensamientos se han podido oír. Que su marido ha escuchado su lamento. En seguida, se da cuenta de que enloquece.

No se oirán las voces de las mujeres en las calles de Afganistán. El mercado será sólo un lugar para hombres. Ellas los acompañarán para cargar con las talegas llenas de patatas, huevos y tortas de pan. Nada más que para eso. Si no parieran, serían prescindibles.

En 2021 las traicionamos.

Ningún niño volverá a escuchar a su madre en público. El aire se viciará con el eco de los sonidos graves y autoritarios de esos hombres fanatizados, a los que acompañarán los disparos al aire de sus Kalashnikov. Es lo único que saben hacer. Disparar y violar, y luego rezar. Muy hombres, muy machotes, muy piadosos y religiosos ellos. Fieras que desconocen la palabra piedad, que nunca han sabido qué es amar a una mujer. Animales salvajes disfrazados de profetas baratos.

¿Cómo será vivir bajo un burka en permanente silencio? No recibir un rayo de sol en la piel, no sentir la caricia de quien te ama (si es que existe), no notar la brisa de la tarde, no mojarse con las gotas de lluvia, no poder pronuciar el propio nombre, no tener derecho a pedir un vaso de agua cuando tenga sed, ni siquiera a levantarse el burka para mojar sus labios de un surtidor… No, mejor no mostrar los labios, más pecaminosos aún que su cabello o que sus ojos o que su nariz o que sus pómulos o que su voz…

¡Me llamo Ghazal!, se oye gritar a una joven en una callejuela de Mazar-i-Sharif desafiando la prohibición. ¡Me llamo Ghazal! Los guardianes de la moral corren por el barrio en busca de esa voz que se oye en eco. Pero nadie sabe de dónde surge. Y los guardianes, enloquecidos, van de un lado a otro seguros de que esa voz armoniosa y cantarina puede envenenar a la población. Hay que dar con Ghazal y darle un escarmiento. Matarla incluso por su rebeldía. Esa perra que se atreve a hacerse oír en público…

En 2021 sabíamos lo que les aguardaba a todas ellas. Pero las arrojamos a los chacales.

Afganistán acaba de prohibir que las mujeres puedan emitir sonido alguno en público. Queda erradicado por ley escuchar de nuevo sus risas, sus anhelos, sus deseos, sus alegrías y sus penas, sus recuerdos y sus sueños. Sólo quedará el recuerdo de sus voces bajo este manto putrefacto que cubre al país. Ahora lo que cuenta es la voz del talibán. La voz del odio. Pobre Ghazal.

Sergio Barce, 24 de agosto de 2024

 

       

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