LARACHE, SIGLOS XVI-XVII (6ª PARTE)

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Sexta entrega de la Historia de Larache, durante los siglos XVI y XVII.

Pero, tras los numerosos fracasos por ocupar la plaza de Larache, quizá por obstinación, tal vez porque el paso de los años lo hizo ya inevitable, al fin, la ciudad fue tomada por España el 20 de noviembre de 1610.

Pese a las continuas dilaciones, y bajo las nuevas intrigas de Gianettino Mortara, el sultán Al-Xaij tenía decidido, desde hacía ya un tiempo, y pese a la oposición interna, ceder Larache a España. A ello se unía la insistencia del marqués de San Germán, que enviaba misivas al sultán para concretar el acuerdo de cesión.

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Pero, cansado ya de tantas excusas, en octubre de 1610, el rey Felipe III ordenó cegar el puerto de Larache como medida de presión; orden que no llegó a ejecutarse porque, al fin, Al-Xaij decidió acudir a Alcazarquivir y cumplir con su promesa de entregar Larache. Sin embargo, el sultán hizo una inesperada parada en Tetuán, maniobra que urdieron sus alcaides con la excusa de recaudar tributos a los moriscos expulsados de España y que se habían asentado en la ciudad tetuaní. La idea era que, si recaudaban lo suficiente, el sultán cambiaría de idea. Pero el marqués de San Germán consiguió que Al-Xaij le confirmara que llegaría por fin a Larache el 10 de noviembre.

La entrega de la ciudad no la hizo el sultán en persona, que prefirió quedarse en Alcazarquivir, sino dos de sus alcaides: Muhammad al-Charni y Al-Mansur.

Al-Ifrani cuenta que:

“…desalojados los musulmanes, el Caíd Al-Charni quedó en la plaza hasta la entrada de los cristianos, suceso que tuvo lugar el 4 de Ramadán de 1019 de la Hégira. Los islamistas sintieron inmenso dolor y profunda tristeza por la pérdida de Larache”.

Mortara quedó en Alcázar en compañía del sultán, como rehén hasta que se le devolviesen a éste sus hijos, las armas y el dinero prometidos a cambio de la plaza.

Por su parte, el marqués de San Germán, salió de Gibraltar con las nueve galeras del conde de Elda y 3.000 hombres. El 20 de noviembre, tras algunas vicisitudes a causa del temporal, la flota llegó a Larache. Los alcaides Al-Charni y Al-Mansur recibieron en tierra a los Sargentos Mayores don Fernando Mejía de Gámez y don Mateo Bartox de Solchaga, que iban a ocupar los dos fuertes de Larache. Luego, el Capitán General de Artillería de la Armada Española, don Juan de Mendoza, marqués de San Germán, tomó tierra y mandó izar el estandarte real en nombre de Felipe III. Y, de inmediato, escribe al rey en los siguientes términos, tal y como recoge García Figueras:

Yo quedo dentro de Larache con mucho gusto de que esta plaza esté por Vuestra Magestad que es mucho mexor de lo que yo crehía. Mi deseo de açertar a servir a Vuestra Magestad a sido muy bueno como lo procuraré hazer en ponerla en muy buen estado y todo lo demás que me pareçiere del servicio de Vuestra Magestad cuya catholica persona guarde Nuestro Señor como la christiandad ha menester. De Larache a 20 de noviembre de 1610. Don Juan de Mendoza”.

Castillo de Nuestra Señora de Europa - Larache

Castillo de Nuestra Señora de Europa – Larache

Al día siguiente, fiesta de la Presentación de Nuestra Señora, los españoles bautizaron la fortaleza construida en tierra por el sultán Al-Mansur como Castillo de Nuestra Señora de Europa; y al existente hacia el mar, Castillo de San Antonio. Y Larache pasó a denominarse San Antonio de Alarache.

Castillo de San Antonio - Larache

Castillo de San Antonio – Larache

Para asegurar cualquier posible ataque por tierra, el marqués de San Germán ordenó construir una trinchera de 2.100 pies que unía los dos castillos, con un amplio foso, y se levantaron once casamatas que podían albergar, cada una, dos piezas de artillería. El marqués zarpó y, como gobernador de Larache, se nombró al Maestre de Campo don Gaspar de Valdés, anteriormente alcaide de Melilla, y al mando de las tropas, compuesta de 800 hombres, quedó el Sargento Mayor don Mateo Bartox. A este contingente, se unieron 70 jinetes de Tánger y Ceuta al mando del capitán don Martín de Varte Cerón, y el ingeniero Juan Bautista Antonelli fue el encargado de reforzar las defensas existentes.

Larache llevaba siendo una plaza tan codiciada durante tantos años, que lograr su ocupación llegó a celebrarse en la península con procesiones y festejos. Y el poeta don Luis de Góngora, en esta ocasión, compuso varias de sus mejores endechas.

Mientras tanto, la entrega de Larache causó malestar y una gran decepción entre los seguidores y súbditos del sultán Al-Xaij.

Seguirá…

 

 

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3 pensamientos en “LARACHE, SIGLOS XVI-XVII (6ª PARTE)

  1. Alberto Mrteh dice:

    Comienzo este relato por la sexta parte. Me ha gustado, así que lo retomaré desde el pincipio.
    No sabía lo de San Antonio de Alarache.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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