Archivos Mensuales: junio 2012

Últimas actividades de LARACHE EN EL MUNDO

Abderraham Lanjeri me envía una breve crónica de lo que se ha hecho últimamente en Larache por nuestra asociación cultural LARACHE EN EL MUNDO. Creo que fue un enorme acierto nuestra decisión de que la asociación tuviera una sección en España, que presido junto a Ange, y la otra en Larache con Abderrahman a la cabeza, como bien sabéis.

Como ya anuncié, se ha organizado la I Carrera Urbana de Bicicleta, carrera en la que también colaboraron el Club Ciclista de Larache (La Nueva Era) y la Delegación de Juventud y Deportes, junto a la Widadia de Almaghrib Aljadid. Se contó con la ayuda de la Policía Local, Seguridad Civil y con las autoridades locales, que se portaron extraordinariamente.

Aquí vemos a El Hachmi Yebari entregando los trofeos

Como dice Abderrahman, ha sido una jornada estupenda que no es sino un primer paso para ese otro proyecto que deseamos poner en pie:  la I Vuelta Ciclista Provincial, a la que se pretende que acudan clubes ciclistas de Marruecos y de España, especialmente de Andalucía, para promocionar así a Larache y su provincia, y su patrimonio cultural y natural.

Después de esta la I Carrera, el mismo domingo por la tarde, Larache en el Mundo organizó una excursión al poblado Dlem Laghmik, junto a la asociaicón ECODEL.

Y el sábado 2 de  junio también Larache en el Mundo colaboró en la tarde musical que se desarrolló en el Cine Avenida, con el apoyo de la Delegación de Deportes y Juventud de Larache, En el cartel anunciador podéis ver los “sponsors” y colaboradores. Actuó un grupo musical de Huesca, que acudió gracias a la ayuda de la Diputación de la misma ciudad, así como el Grupo musical del Festival Boulvard que tocaron, con nuestro paisano Jamal Nouman, flamenco fusión con música Gnawa y andalusí.

Y, por último, el domingo día 3 de junio, Larache en el Mundo participó en la organización del I Semi-maratón Solidario contra el Cáncer.

Nuestro próximo proyecto es poner en marcha de nuevo el encuentro LARACHE – CRISOL DE CULTURAS que promete ser algo muy interesante.

Aprovecho esta pequeña crónica de nuestras actividades culturales, para comunicaros que nuestro presidente en Larache, Abderrahman Lanjeri, acaba de ser padre por primera vez, y ya tenemos a Sami entre nosotros, así que es otro motivo más para sentirnos felices y desear que podamos celebrar este acontecimiento muy pronto.

Sergio Barce, junio 2012

Hablando de mi novela UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE en el I.E.S. PABLO RUIZ PICASSO de MÁLAGA

El pasado 20 de abril fue otro de esos días que se convierten en un regalo. Me habían invitado al Instituto de Enseñanza Secundaria Pablo Ruiz Picasso de Málaga para compartir una charla con el novelista, y ya creo que sin duda amigo, José Francisco Martín Caparrós. Nos une la pasión por la narrativa y que hemos publicado nuestras últimas obras en la misma editorial, Círculo Rojo. Así que, con las buenas artes de Pablo Cantos y de Lola, que movieron los hilos, los alumnos del instituto hicieron el esfuerzo de leer la novela de Martín Caparrós “El cráneo de la araña” y la mía “Una sirena se ahogó en Larache”.

He de decir que me sorprendieron varias cosas: la primera fue la sensación de cercanía que sentí en todo momento con los profesores y alumnos, la segunda sin duda la sorpresa por lo entrañable que resultó la presentación de mi persona y de mi obra por los profesores Laura Núñez y José Manuel Mesa a los que no conocía (en el caso de José Manuel, me dejó impresionado el hecho de que, al hablar de “Una sirena se ahogó en Larache”, se emocionara tanto recordando las duras peripecias de Tami, el niño protagonista, el personaje que yo he creado, que incluso hubo de hacer un pequeño esfuerzo para seguir hablando, y nos contagió), y la tercera y última de las sorpresas fue el bombardeo de preguntas de los estudiantes que me demostraron que no sólo se habían leído la novela sino que les había fascinado y encantado. Es difícil transmitir la sensación que eso causa cuando escuchas hablar de tu obra y de tus personajes en boca de otros, ser consciente de que has llegado, de que has conseguido el objetivo que te proponías al comenzar a escribir.

En fin, fue algo estupendo estar allí. Y aunque he tardado un poco en contarlo –por culpa de tanto material como se me acumula para el blog- no es ni por dejadez ni por olvido, en absoluto, porque ese día se queda guardado en un pequeño rincón de mi memoria, gracias a Pablo y a Lola, a los que tanto debo, a José Francisco Martín, por su generosidad al compartir ese espacio conmigo, a José Manuel y Laura por su trato exquisito, y a los chicos del Instituto por haber dedicado unas horas de su vida en leerme.

Sergio Barce, junio 2012

Mi novela UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE comienza así…

    Tami es un niño de cuerpo frágil pero despabilado, de ojos hambrientos, que padece una enfermedad que le perfora los bronquios y los pulmones. La humedad de la Medinano le sienta demasiado bien, pero él es feliz en sus callejones. Le gusta jugar al fútbol en la playa y corretear por las callejuelas del barrio de la Alcazaba y bajar corriendo con sus amigos por la calle Real hasta el puerto; y le embrujan los cuentos de su abuelo. Son suficientes razones para que no pueda imaginar la vida en otro lugar.

   Ya es de noche. Se ha tumbado en su jubón, en el cuarto que comparte con su hermano mayor Ahmed, que duerme en la otra estera de esparto. Hace calor. La calima es densa esa noche de agosto. Se escucha música en toda la ciudad y algarabía por las calles, pese a que son más de las tres de la mañana. Es raro que Ahmed no ande por ahí, tras alguna de esas chicas que han regresado a Larache desde Holanda o España de vacaciones.

   El cuarto está en el tercer piso de la casa, junto a la habitación del abuelo. En la planta baja, una pequeña cocina y el salón, en el que sobrevive el viejo televisor Telefunken. Un pequeño habitáculo, que sirve de almacén, un retrete con una ducha y el dormitorio de sus padres se reparten la segunda planta. En la azotea, hay un cajón de madera que atesora algunas herramientas del abuelo de cuando ejercía de mecánico en el Taller de Barrajón, y también la mesa pequeña en la que ahora trabaja. A sus pies amontona piezas desechadas de aparatos electrodomésticos, fusibles, cables, una batería. Es ahí arriba donde el viejo se pasa las horas muertas durante el verano.

   Toda la casa de la familia de Tami, no obstante, no sobrepasa en total los cincuenta metros cuadrados. Cada una de las habitaciones es angosta y, salvo su cuarto y el de sus padres, las demás carecen de ventana alguna. La mejor de las dos que hay, sin duda, es la suya, situada en lo más alto de la casa, justo encima de donde él duerme; una idea de su madre que siempre ha pensado que sería lo más beneficioso para el niño. Desde su atalaya particular, Tami puede ver algunas otras terrazas, un trozo imperfecto de la desembocadura del Lükus, el espigón, el minarete de la mezquita desde la que le llega la voz del almuédano, y la inmensidad del cielo, en el que descubre cada noche una nueva estrella. Le ha puesto nombre a alguna. La que más brilla es Nur-al-Din, la más lejana Ibn Battuta.

   Tami no quiere dormirse. Vigila a Ahmed, que respira plácidamente mientras sueña. Sabe que tiene un plan con sus amigos Jamal y Taha, que los tres quieren salir volando, escapar. Los escuchó hablar en el espigón, apasionados, mientras fumaban sentados en las rocas.

   -En cuanto el jefe nos avise, bajamos al acantilado. Nos esperarán sobre las cuatro. Dice que iremos con otros chicos de Ksar-el-Kebir y unos senegaleses que se han escondido en la Medina. Ya veremos…

   -Incha Al´láh.

   Tami se abalanzó sobre Ahmed, trabándose de su cuello. Lo hizo sin pensarlo, igual que si se hubiera recolgado de su madre, aunque sabe que su hermano detesta que se le acerque siquiera y menos si están los amigos delante. No es extraño, pues, que lo tirara al suelo, zancadilleándole, alentado por Jamal que fue quien realmente se había dado cuenta de que Tami había oído algo de sus planes futuros.

   -¿Me llevaréis con vosotros, Ahmed?

   -¿Cuántas veces te he dicho que no nos espíes?

   El niño se levantó, pero Ahmed dio un paso empujándolo y Tami reculó, dando traspiés, aunque consiguió mantenerse erguido. Hubo un instante de pausa, en el que se estudiaron de manera harto diferente: Tami, deseoso de que su hermano le contara sus planes; Ahmed, por el contrario, no se reprimió a la hora de mostrarle su abierto rechazo, como si fuera un intruso que estorbara, y trató de golpearlo en el rostro con la mano abierta. El niño fue ágil y echó el cuerpo atrás evitando el guantazo. Se quedó un segundo con el corazón encogido, pero enseguida se removió, separándose de su hermano igual que si una víbora fuese a atacarle.

   -¡Se lo diré a padre!

   Ahmed, más enfurecido, se descalzó una de las sandalias y comenzó a perseguirlo por el espigón. El grito le había salido del alma.

   Tami sorteaba a los bañistas que caminaban en ambas direcciones, y su hermano mayor trataba de darle alcance con la sandalia derecha en la mano. Aunque Ahmed usaba todas sus energías, la agilidad de Tami le hacía parecer más rápido, era como una gacela que, por instinto, saltara por encima de todos los obstáculos.

   -¡Verás como te coja! –Gritó Ahmed cuando ya se dio cuenta de la inutilidad del esfuerzo.

   Y en ese instante, Razine Larbi se interpuso en su camino y él se quedó parado, con la sandalia en alto, con la respiración entrecortada. Sidi Razine Larbi lo miraba con paciencia, con cierta indulgencia en el porte, pero con la severidad necesaria como para que Ahmed comprendiera que continuar con su persecución sólo le traería problemas. Bajó entonces el brazo, dejando caer la sandalia, que se calzó con disimulo.

   -¿Qué haces, Ahmed? ¿Vas a pegar a tu hermano pequeño? –Razine frunció el cejo. Sus ojos pequeños lo miraban con una intensidad escrutadora-. ¿No aprendiste nada de lo que te enseñé en el orfanato o es que quieres volver allí?

   -Lo siento, sidi.

   -Más te vale.

   Razine Larbi, vestido con una candora celeste, le dio la espalda y entró en su casa de la playa, pensativo, mientras se acariciaba la barba. Confuso, Ahmed miró a la multitud que se movía por el espigón y por la orilla de la otra banda, pero ya no había rastro de su hermano que habría subido en alguna barca para cruzar el río.

   Regresó sobre sus pasos y vislumbró a Sidi Razine tras una ventana. Mohammed, su padre, lo había internado en el Orfanato Musulmán de Larache para que, al menos, estudiara algo. Muchas familias sin recursos lo hacían. Ahmed, sin embargo, no aprovechó más que lo justo para salir cuanto antes del centro. El único buen recuerdo que conservaba de aquel lugar era ese hombre, al que siempre respetó, y al que ahora veía moverse dentro de su casa.

 

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LARACHE – Jaquetía – LARACHE vista por… SARA FERERES en su cuento EL CANTAR DEL GATO NEGRO

Sara Fereres

SARA FERERES DE MORYOUSSEF escribió el delicioso libro <Larache, crónica nostálgica> al que me he referido en varias ocasiones. Pero también es una autora de relatos y cuentos desde los que da una visión muy curiosa de Larache, su forma de describirla, de rememorarla, de recordarla… Especialmente porque utiliza el jaquetía o haketía como lengua vehicular, y eso le da un valor especial a estos relatos, pues a su memoria privilegiada, que le hace reproducir hechos y escenas de hace tantos años, une el recuperar ese habla tan característica de los hebreos de Larache y de Tánger. En fin, son una especia de relicario que hemos de preservar como otro de los patrimonios culturales de Larache, y por esa razón estoy introduciendo últimamente poemas, cuentos o historias en haquetía.

Hoy reproduzco el relato <El cantar del gato negro> que Sara escribió en 2007.

Sergio Barce, junio 2012

EL CANTAR DEL GATO NEGRO

Bos boy a preguntar: ¿Habrá algún la´haraishi que s´acorde del cantar del gato negro? Le boy a s´criber pa´ mirar si me darán contesta:

                                       Un día de sabbad

                                      Al campo fuimos

                                      Mirimos un gato negro

                                      Mos espantimos

                                      Cojjimos una zeruata

                                      Y le matimos.

 A la hora del recreo en la´scuela, las niñas (tendríamos unos 6 au 7 años), mos cojjiamós de las manos y hhaziendo una rueda, cantabamós bailando… este cantar del gato y otrooos… que feron borrandosé de la memoriaaa… con paso del tiempo. Taimen hhabía otrooo más español que´ste que empesaba ansina: “A la rueda rueda de miel y canela…” M´acordoy d´ello, como si fera ayyer. Entremás sharfa me pongoy, más membransas yenan mi cabesa.  La berdad berdadera eees,  que muestra sibdad Laracheee…, es inolbidable pa´  los que bibimos ahí.

Foto de Fran Morales

Esa ´scuela de l´Aliansa feee, un crisol ¡Endiamantado! Ahí mos formimos y mos eduquimos como manda el Dio. Muestros directores ferooon,  Mr. y Mme. Aranias. Ambos dos se quedaron con mozotros  por muuunchos años. Hhatta discués de la guerra´spañola. Él eraaa de Siria, se yamaba León y a eya que era turcaaa…, él la dizíaaa,  Strea (Estrella zahamá).   Yo no conosí otros iwual qu´ellos. El descansado de mi tío Elías Fereres eraba maestro. Al principiar en l´Aliansaaa, daba clases de casteyano y endiscués, cuando vinó a Larache, Da. Camila, que eraba profesora  d´español, wuá él, enseñaba francés en las clase por debasho de la categoría del “sertificat  d´études”. Pero cuando Mr Aranías no binía, mi tío mos enseñaba francés en el sertificat. ¿Wuoh por lo que candí d´él! Yo era un wuerco y siempre´staba distraída en la clase. Hhablaba y hhablaba que no paraba. Una beeez …, yo…  tinía la cara bolteada y no paraba de hhadrear con mi amiga Molly Benarrosh. Nuncua  fetneaba de lo que´staba pasando en la clase. En eso, mi tío binóoo… despasiiito pa´que no fetnearamóoos y … ¡Mos dio una tarsha  con una sola mano! ¡A má las tinía  de grandes! Mos tarsheó a las dos d´una sola bes porque ´stabamós con las cabesas arrejjuntadas.  Tan fuerte fue esa tarsha que mos las bolteó. Y esa maravía de Da. Camila Chocrón.  Pa´míii…, n´hubó otra maestra más completa y cumplida qu´ ella, ansina como lo fe Mr. Aranias. Ellos dos m´enseñaron todo lo que aprendí de francés y español.¡Pero la ´haquetía no! (Era beruensa hablarla) Lo que aprendimos con eyos fue muuuncho ¡Por el Dio! ¡Lo que leímos de libros de literatura clásica! Nadie podría creel-lo. Y esooo… ¡En una escuela de primaria! Mos prestaban los libros de la biblioteca, a los que mos ganabamós “bon points”, en la semana de clases. La berdad,  yo´studiaba poquito pero era wuena pa´l francés y el español. La “grammaire” y los dictados en las dos lenguaaas, siempre me salían wuenos. ¡Eso m´ayudaba muncho! Pero la ´haquetíaaa,  l´aprendí con los amiguitos y las amiguitas de la´scuela y tamien, con las muchachas que trabajaban en mi cazza ayudando a las descansadas de mi madre y de mi awuela Zahra. Una beees…, binó una ´spañola escapada de la Guerra Cebil, y mi madre (Z.L),  la empleó pa´ que mos sirbiera de niñera de´mi´rmanita, La Nena. ¡L´amargaaa! Los rojos l´afeitaron la cabesa y la desharon ca´h rosha. S´taba como muerta, de la hhambre que tinía. Comía como lima nueba.  Pero deshaté, bashaba al jardín con mi´rmanita en el cochezzito pa´pasearlaaa, y s´arrejjuntaba con los legionarios (soldaditos) que la´speban. Como paresíaaa… alaquilós, ya´staban de ´hassas pa´sercarsen. Wuáaa no pasaba un ratito y dácala wuardandosé con uno d´eyooos…, entre los arbolés pá bezarsen. Yooo, como era un wuerquezitooo, los seguía y miraba lo que hhazían. Nuncua se lo contí a denguno…

Wuah yastá por hoy. Aunqueda que contar pa´faijjearbos. Otro día, con bien y alegría. Awera todo será arriermos con muestra lengua querida. El Dio bos hhadee a todos. Amén.

Zahrita la Quesadora. (Alias, Sara Fereres de Moryoussef) Caracas, Julio 2007

Sara y Elisa Fereres en la Hípica de Larache

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JAQUETÍA – LARACHE vista por… MERCEDES DEMBO

Desde la ventana: Mercado Central de Larache (Foto de Javi Lobo)

De Mercedes Dembo colgué el primer relato relacionado con la jaquetía o haketía que entraba en este blog, con su simpático cuento EL DON JUAN DE LA CALEJA CHINGUITI.

Balcón Atlántico – Foto de Javi Lobo

Hoy traigo un poema precioso escrito también por Mercedes, utilizando ese jaquetía que tanto nos gusta leer y escuchar. Además de giros y expresiones que nos hacen sonreír, porque son graciosos y entrañables y porque nos recuerdan a las voces que escuchábamos en la niñez o en el pasado, además de eso, como digo, es un delicioso homenaje a su pueblo, a nuestro pueblo, y el título no puede ser más significativo: LARASHE L´EZZIZA, es decir, LARACHE, QUERIDA. Otro dulce para que lo saboreéis.

 Sergio Barce, junio 2012

  LARASHE L’EZZIZA

Cunando me aleshi de ti mi Larashe,

no jammei que no te volvería a ver.

Larashe de mi niñez de mi mancevez,

mis mejjores años pase contigo.

 

La vida me levo tan leshos de ti, a una resiya estraña,

tierras mares tantas leguas me separan de ti,

pero siempre te levo bien dentro de mi corassón,

mi hermozza, mi Larashe l’ejbiba.

 

Soño con tus blancas cazas, con tus playas risueñas,

¿quien lalea por tu arena?

en ella deshi mis huellas.

¿Quien atraviese el río en la barca?

todavia oigo nuestras rizas,

cunando nadabamos hacia los vapores Portugueses

que venían a peshcar los boquerones.

 

Loz marineros moz ofrecían

vino tinto y boquerones fritos,

que uen tiempo pasabamos,

me sacreaba enseguida

ellos se areían de mi.

 

Tu balcón shalea en el sol,

no hay joya máz endiamantada más fermozza

en todo l’atlantico.

Mizmo tus leones siguen impasibles,

taleando fielmente

sobre el mentado Jardín de las Esperides.

 

Un abel’ha de sicretos guarda esejardín,

de amores enjubilados,

de aventuras prohibidas,

de lágrimas vertidas.

 

Larashe l’eziza anque stoy tan aleshada

sempre m’acodro de ti,

en mi alma te tengo scondida,

tantas membranzas alegres me deshates,

no quero morir sin verte otra vez.

 Mercedes Dembo Barcessat

Mercedes Dembo

glosario:

ezziza, ejbiba- (del arabe) querida

aleshi- aleje

jammei-pense

levo-llevo

ressiyyá – sitio lejano, desierto (del Hebreo: Eres siyyá = desierto

lalea-ir de un lado a otro

sacreaba-emborachaba (del hebro/arabe)

fermozza-hermosa

enjubilados-alegres

talear-mirar por

acodro-acuerdo

membranzas-recuerdos

Cuando el Cine Ideal aún seguía en pie – foto de Javi Lobo

Los sonidos específicos de la haquetía, diferente del castellano son:

g -como la “غ” árabe, o «r» uvular fricativa en francés (rue).

h – como «ח» hebrea o “ح” árabe (חכם). El sonido es parecido a la «jota» castellana, pero el aire pasa a través de la  parte profunda de la laringe.

j como «j» francesa (jardín).

l.l – “l” geminada, acentuada, como en español “al lado”.

sh – como la “ch” francesa (chemise) como «ע» hebrea o “ع” árabe (עולם– ‛olam; za‛ama) laríngea sonora.

z – como «z» francesa (zéro).

zz, ss, dd, etc. letras dobles indican una pronunciación acentuada.

 Alicia Sisso Raz, Nueva York, Septiembre, 14, 2010

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