Archivos Mensuales: diciembre 2011

LARACHE – ALBUM DE FOTOS 1

Hace tiempo quise montar un album de fotografías de Larache y de los larachenses, pero ese proyecto no lo he podido materializar por problemas técnicos, por así decirlo. Sin embargo, he pensado que este blog podría servir de pequeño album, con las fotografías que ya he colgado en él, pero también con las que voy a ir mostrando en este LARACHE – ALBUM DE FOTOS, en el que iré añadiendo las imágenes de mi pueblo, Larache, pero también de su gente. Para esta primera entrega he escogido algunas fotografías mías y de mi familia. La primera de ellas es una fotografía muy curiosa: en ella, sobre la motocicleta de mi abuelo Manuel Gallardo, posan varios niños en una estampa realmente hermosa. Es una fotografía muy bonita, de las que ya no se hacen. Sobre la moto estaban: Angel Muñoz, un niño sin reconocer, Juanito Gallardo -hermano de mi madre que falleció al poco-, Eduardo Morales, Pepe Muñoz, Emilio Morales y mi madre.

En estas otras estampas, se reúnen en la primera de ellas un grupo de amigos entreñables: Gero y Marina, Pepita Rodríguez y Manolo Alvarez, y mis padres, Antonio Barce y Maria Gallardo. Y en la segunda, mis padres. Cada fotografía es un mundo, y cada imagen encierra un sinfín de recuerdos para quienes las protagonizaron, pero también para los que les reconocen.

Las fotos que se exponen a continuación muestran a mi madre asomada a la azotea de nuestra casa en la Avenida Mulay Ismail, en el Balcón del Atlántico. Las vistas son inolvidables, grabadas a nuestras retinas y a nuestros recuerdos casi a fuego. En las otras, mi padre, Antonio Barce, disfruta de la compañía de sus mejores amigos. En la playa de la otra banda, con Manolo González. En la Plaza de España, sentados: Manolo, Carlos Navas, mi padre y Juanito Parra. Y también en la Plaza de España de Larache, mi padre con Dani Céspedes y Oscar Matres. La verdad es que eran unos tipos  muy elegantes.

Para ser una primera entrega no creo que esté tan mal. Como guinda, una imagen del añorado precioso inmueble que albergó el Casino, uno de los edificios más emblemáticos de Larache pasto de la especulación, y que ya sólo vive en el recuerdo, como tantas cosas.     Sergio Barce, diciembre 2011

 

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Cuadernos de cine: THE ARTIST de MICHEL HAZANAVIZIUS

 

   Lo primero que me ha impresionado de THE ARTIST ha sido encontrarme la sala totalmente abarrotada de público, y eso que es una película muda. Lo segundo ha sido que durante toda la proyección no he escuchado un solo comentario en voz alta, y esto hace años que no sucede; todos los espectadores veían el film como hay que ver una película en el cine: en silencio, y eso que es una película muda. Y lo último que me ha llamado la atención ha sido el aplauso cerrado cuando ha terminado la cinta, y eso que es una película muda. Hacía años que no asistía, en una sala comercial, a una reacción como ésta. Y todo ha ocurrido ante una atípica película rodada en blanco y negro, y además eso, muda. Increíble. 

Jean Dujardin como George Valentin

 THE ARTIST, de Michel Hazanavizius, es una obra maestra. Es difícil aplicar este adjetivo, pero hoy no tengo la menor duda al hacerlo con esta maravillosa película. Desde que comienza, con ese deslumbrante blanco y negro, los colores más hermosos para ver una película en una pantalla grande, y hay que reivindicar estos colores, los dos colores del cine, los colores que alimentan de verdad los sueños, desde que comienza, decía, uno se queda boquiabierto, y se dice a uno mismo: vamos a ver, estoy viendo una película muda y estoy aquí electrizado, cómo puede ser posible. Lo es, te respondes. 

Michel Hazanavizius

 Vemos así una típica cinta de aventuras de cine negro, probablemente de un serial, dentro de la propia película, y comenzamos así a conocer a ese personaje, al actor de ficción y al actor que protagoniza THE ARTIST, un tipo fanfarrón, orgulloso, altanero, pero simpatiquísimo, y que no es sino la estrella de cine mudo George Valentin, al que interpreta un actor en estado de gracia: Jean Dujardin. Lo más sorprendente es que, desde el primer fotograma, este actor nos mete en su bolsillo. Su físico parece sacado directamente de aquella época, un Douglas Fairbanks, un Ramón Novarro, un John Gilbert, no está a la zaga de ellos. Pero su actuación, proverbial, es aún más extraordinaria. En pocos minutos ya conocemos al gran George Valentin como si fuera esa estrella deslumbrante a la que admirásemos desde siempre, alguien que formara parte de nuestra memoria colectiva. 

Jean Dujardin y Bérénice Bejo como George Valentin y Peppy Miller

 El guión avanza inteligentemente, es un reloj bien ajustado, y, por supuesto, la entrada en escena de la protagonista femenina, la aspirante a actriz Peppy Miller, igualmente encarnada a la perfección por la argentina Bérénice Bejo, se hace de manera modélica. Nos enamora en seguida, como lo hace con George Valentin.

De nuevo creemos estar viendo una película de los años veinte, sin ningún género de dudas. Pequeños detalles nos traen a la memoria las películas de Mary Pickford, Gloria Swanson o Joan Crawford, las de Wallace Beery o las comedias de Mack Sennett o Harold Lloyd. Ya digo que son pequeños fogonazos, pero que nos trasladan a aquellas viejas cintas, y Hazanavizius tiene la habilidad de convertir su película en un auténtico viaje en el tiempo. Hay homenajes evidentes a Ciudadano Kane <Citizen Kane>, aunque esta cinta ya pertenezca al cine sonoro de los cuarenta –la escena del matrimonio de George Valentin sentados a la mesa mientras pasa el tiempo-, a las películas antes citadas, sobre todo a los films de Douglas Fairbanks, por supuesto, a las películas de serie B de aventuras africanas, al cine negro, a la comedia, especialmente a la comedia romántica… 

John Goodman como el realizador

 Cuando bajo la lluvia el cartel que anuncia la última película muda de George Valentin es pisoteado por los transeúntes, uno está recuperando fotogramas de aquel maravilloso cine del glorioso Hollywood…

La llegada del sonoro, tal y como ocurrió en la realidad con muchos actores del cine mudo, hacen que George Valentin caiga en el olvido como una vieja y anticuada estrella que no sabe adaptarse a los nuevos tiempos, mientras que su amada, Peppy Miller, la mujer a la que quiere sin atreverse a demostrarlo, se convierte en la nueva sensación del Hollywood sonoro. A partir de aquí, la película nos sumerge en la tragedia del protagonista, y sentimos íntimamente cada uno de los infortunios que va sufriendo en su caída. Sin embargo, como siempre ha ocurrido en estos films, el amor todo lo puede, y THE ARTIST nos eleva por encima de esa tragedia para reconciliarnos con la esperanza, y en este sentido, se agradece en estos tiempos que acabemos con una sonrisa en los labios.

No sobra nada en esta película. Los dos actores protagonistas llenan literalmente la pantalla. Jean Dujardin compone uno de los personajes más entrañables de los últimos tiempos, y Bérénice Bejo hace lo propio con ese bombón de papel que le han regalado.

Es una película muda, sí, pero en sus imágenes hay más diálogo, y de calidad, que en la mayoría del cine actual, encierran una fuerza inaudita, son el motor mismo de la historia, es puro cine, es puro ejercicio de arte mayor.

Pero aun siendo muda, no lo es del todo. En estos tiempos, es imposible que una orquesta acompañe en las salas las imágenes que se proyectan, como se hacía antaño, y por esta razón Michel Hazanavizius la sustituye por una banda sonora tocada por los ángeles, compuesta por Ludovic Bource, aunque creo haber reconocido alguna que otra nota, incluso más de una nota, perteneciente a los grandes clásicos del cine. Y la fotografía de Guillaume Schiffman es como un regalo para cualquier director de fotografía de cine, y este lo ha aprovechado y ha hecho un trabajo para quitarse el sombrero.

Incluso los actores secundarios cumplen a la perfección: el gran John Goodman, en el papel del realizador Al Zimmer, el siempre eficaz James Cromwell como el fiel sirviente de George Valentin, la exquisita Penélope Anne Miller como su dulce, melancólica y amargada esposa, incluso los cortos papeles que encarnan el inolvidable protagonista de <La naranja mecánica>, Malcolm McDowell, y el actor de carácter Ed Lauter, parecen actuar conmovidos por la propia historia que se cuenta. Es como si todos ellos, técnicos e intérpretes, se hubiesen dado cuenta de que participaban en un hermoso homenaje al séptimo arte, porque esto es lo que ha filmado Michel Hazanavizius, un canto al cine, un poema al viejo cine mudo, y también una declaración de amor al cine clásico de Hollywood.

 

Bérénice Bejo

 

No puedo dejar de nombrar al perro que acompaña en todo momento al protagonista, un personaje crucial en el desenlace de la historia, y porque da un toque de comedia agradable y refrescante, porque nos hace sonreír en todo momento, porque también nos hacer recuperar antiguos fotogramas sepultados en nuestra memoria cinéfila. Un hallazgo más de la película.

Perece ser que a los americanos no les ha hecho mucha gracia que este homenaje a su cine haya partido de un realizador galo. Pero así son las cosas, casi siempre son los europeos los que rinden pleitesía al viejo Hollywood porque, en definitiva, fueron los grandes directores europeos los que hicieron más grande al cine americano: Lubitsch, Wilder, Hitchcok, Lang, Von Stroheim…

Cuando leemos The End, una sensación de optimismo se ha adueñado de nosotros, y salimos bailando claqué de la sala, pero no puedo explicar el motivo de esta reacción porque sería como desvelar la sorpresa final de esta joya del cine. No sé si es evidente que THE ARTIST me ha hecho disfrutar enormemente, pero si no lo he dicho ya lo digo ahora: THE ARTIST es preciosa.  

Sergio Barce, diciembre 2011

  

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LARACHE según BIDÉ DE MAURVILLE, en su relato de la fallida expedición francesa contra los berberiscos que se refugiaban en Larache, en 1765

En 1765, una expedición francesa, al mando de La Touche de Beauregard, trató de tomar Larache para impedir que los corsarios berberiscos, que se refugiaban en el río Lukus y en su puerto, siguieran atacando a los barcos franceses. Sin embargo, fueron rechazados por las tropas del rey de Marruecos.

Lo ocurrido a esta desastrosa expedición, fue relatado por Bidé de Maurville en su <Narración de la Expedición de las chalupas que fueron destacadas el 27 de Junio de 1765 por el Sr. Duchaffault, Jefe de Escuadra que mandaba la del Rey destinada a cruzar delante de las costas de los Estados del Rey de Marruecos, para ir a incendiar los corsarios que había en el puerto de Larache, mandadas por el Sr. De la Touche Beauregard, Capitán de Navío y Comandante del Buque Almirante>, del que reproduzco el siguiente fragmento:

 En la noche del 26 al 27 de Junio, después de haber bordeado y cañoneado durante todo el día la ciudad y los fuertes de Larache, el Sr. Duchaffault destacó ocho chalupas para ir a incendiar un buque que se encontraba a la entrada del río que forma el puerto de esta ciudad y que pasa a lo largo de las murallas de la plaza. Nuestra expedición fue tan feliz que, después de haber entrado en el puerto y haber incendiado dicha embarcación, que abordamos sin resistencia, volvimos a reunirnos con nuestros buques, sin más baja que la de un hombre de nuestra canoa, ligeramente herido.

Poco después tuvimos que lamentar la inutilidad de nuestra expedición a causa de la actividad con que los moros detenían la progresión del incendio, que apagaron totalmente. Es cierto que si la marea no hubiera sido un obstáculo contra la buena voluntad de toda nuestra gente, hubiésemos hecho una nueva tentativa sin pérdida de tiempo; pero la falta de fondo, que nos había impedido franquear la barra de este puerto la noche precedente, nos ofrecía entonces las mismas dificultades, lo que obligó al General a dejar para el día siguiente la empresa de una nueva expedición. Todos los Oficiales coincidían en la resolución del Sr. Duchaffault, que era la de efectuar la acción en pleno día. Siendo esta empresa la única hacedera y por tratarse de añadir a la de la víspera el incendio del Corsario más considerable del puerto, hubiera sido imprudente intentar el abordaje durante la noche, pues este buque se encontraba muy al avante en el interior del río que nos era desconocido y que formaba varias sinuosidades antes de llegar al punto en que estaba amarrado el buque en cuestión. Por otra parte, la poca resistencia que habíamos encontrado al hacer nuestra primera expedición parecía responder del éxito de una segunda. 

Louis Charles du Chaffault de Besné

 No obstante, el General no quiso decidir nada antes de haber consultado con los señores Comandantes que mandaban los demás buques de su Escuadra. El 27 por la mañana les hizo la señal correspondiente para que se rindieran a bordo del buque almirante, así como la señal de Consejo. Bien pronto tuvo la satisfacción de ver que a su intención no se oponía ninguna inspiración contraria, que en cada buque se había formado el mismo proyecto y que todo el mundo tenía la misma confianza que nosotros en el éxito. Sin retener más tiempo a los señores Comandantes, les ordenó que se retiraran inmediatamente a los buques que mandaban, para armar sus chalupas y canoas, debiendo tenerlas listas para unirse a las del General a la primera señal que éste les hiciera. También ordenó prepararse a los Comandantes de los jabeques e ir a fondear lo más cerca posible de la entrada del puerto. Nos pusimos, por nuestra parte, a trabajar para acercarnos más a Larache y, tan pronto como estuvimos a medio tiro de cañón, comenzamos a tirar. Las fragatas, galeotes bombardas y jabeques, que habían recibido la orden correspondiente, hicieron otro tanto. Continuamos haciendo fuego hasta medio día, hora en que cesamos para comer y dar un poco de descanso a nuestra gente, a fin de poder comenzar de nuevo una vez reparadas las fuerzas.

A las dos de la tarde volvimos a bombardear Larache, continuando casi hasta el final de la expedición. A las cuatro, habiendo dado el General la orden de hacer la señal para que las chalupas y canoas viniesen a su bordo, éstas vinieron inmediatamente. El Sr. De Beauregard, Capitán de Navío y Comandante del buque jefe, encargado de esta expedición, designó, antes de partir, las chalupas que habían de incendiar las diferentes embarcaciones que se encontraban en el puerto y formó otras tantas divisiones destinadas a sostenerlas.

Cuando todo fue dispuesto de esta manera, nos pusimos en marcha según la orden ya convenida. Tardamos poco tiempo en llegar a la barca, que franqueamos en buen orden, sin darnos cuenta del gran oleaje que allí reinaba generalmente, así como tampoco experimentamos ninguna dificultad al pasar el castillo y los fuertes que bordean la entrada del puerto y bajo los cuales hubimos de desfilar a medio tiro de pistola. A medida que nuestras chalupas, a cuya cabeza navegábamos, pasaban al otro lado de un pequeño fuerte que forma la abertura del puerto, comenzaron sucesivamente a hacer fuego contra las tropas de moros ocultos detrás de las rocas que bordean la entrada y el interior del río, no dejando de avanzar hacia el primer buque, del que estábamos ya muy cerca. Tan pronto como le dimos alcance, le abordamos con la chalupa de La Terpsichore y subimos a bordo sin que se nos opusiera ninguna resistencia…

(…)   Los moros se adueñaron de nuestra chalupa y exterminaron a casi todos los heridos que en ella encontraron, escapando de esta carnicería solamente los que, por ocupar el fondo de la embarcación, les dieran por muertos aquellos desalmados, en los primeros momentos de su furor.

Así terminó una expedición que nos había inspirado tan buen augurio y que yo creo que no habría tenido resultados tan adversos si hubiésemos encontrado una corriente normal, pero la columna de agua que entraba por un paso tan estrecho, para engrosar un río muy ancho en el interior, ofrecía una resistencia  excesiva para nuestras fuerzas, continuamente debilitadas por el fuego del enemigo; esto fue, según mi opinión, la única causa de nuestra pérdida.

Como el trato que de los moros hemos recibido ha sido para cada uno de nosotros diferente, no me ocuparé de ello en este relato general. Sólo añadiré que, de dieciséis chalupas que fueron destacadas para esta expedición, nueve nada más tuvieron la suerte de salir del río y de volver a la Escuadra. Las otras siete, cuya lista doy a continuación, cayeron en manos de los moros…

 El fragmento está tomado de Larache a través de los textos <Junta de Andalucía, 2004> de María Dolores López Enamorado, que reproducía el texto de Relato de la Expedición de Larache, 1765, de Bidé de Maurville, traducción de la edición francesa original, Ámsterdam, 1765, y que se editó en Tánger, Publicaciones del Instituto General Franco, 1940, dirigida dicha publicación por la Duquesa de Guisa.

 François Joseph Hippolyte Bidé de Maurville nació en 1743 en Rochefort (Francia). Guardamarina, en 1765 embarca a bordo de L´Utile, bajo el mando de La Touche de Beauregard, en la escuadra de M. du Chaffault de Bresné, para, como se ha contado, combatir a los berberiscos en las costas de Marruecos. Fue hecho prisionero en Larache, pasando dos años como esclavo. Luego, participó al lado del monarca alaouí en las negociaciones de paz con Francia, y en 1767 regresa a su país. En 1779 es ascendido a Capitán de Navío y, como tal, hace una campaña en las Indias desde la que es devuelto a Francia acusado de desobediencia. Confinado en la isla de Ré, es finalmente liberado y excluido de la Marina en 1783.

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Diálogos de películas 12 – Sólo Woody Allen

Woody Allen y Mia Farrow, en La comedia sexual de una noche de verano

 La comedia sexual de una noche de verano <A midsummer night´s sex comedy>  de 1982

Es un tipo estupendo y un médico muy bueno, de verdad, jamás ha perdido a una paciente. Habrá embarazado a un par de ellas pero jamás perdió una.


La comedia sexual de una noche de verano <A midsummer night´s sex comedy> de 1982

-¿Sabes? Andrew ha inventado un regalo de boda para ti, Ariel.
-¿Ah, sí? ¿Qué es?
-Oh, no es nada. Es un aparato tonto que saca las espinas del pescado, o si lo prefieres, aunque no tiene mucho sentido, podría servir para meter espinas en el pescado.

 

La maldición del escorpión de Jade  <The curse of the Jade Scorpion> de 2001

Vaya, si me muero mientras hacemos algo dígale al embalsamador que conserve la sonrisa de felicidad de mi cara

Mia Farrow en La rosa púrpura del Cairo

La Rosa Púrpura de El Cairo <The purple rose of Cairo> de 1985

Acabo de conocer a un hombre maravilloso; es de ficción, pero no se puede tener todo.

 

La última noche de Boris Grushenko  <Love & Death> de 1975

Nunca debes matar a un hombre, sobre todo si eso significa quitarle la vida

 

El Dormilón  <Sleeper> de 1973

– El sexo ahora es diferente, no tenemos ningún problema, ahora todo el mundo es frígido.
– Eso es increible!, ¿Es que los hombre son impotentes?
– La mayoría si, efectivamente, excepto los que son descendientes de los españoles.
– Ya decía yo que había algo explosivo en la cocina española.

Billy Cristal, Elizabeth Shue y Woody Allen en Desmontando a Harry

Desmontando a Harry  <Deconstructing Harry> de 1997

– Tú no tienes valores, toda tu vida es nihilismo, cinismo, sarcasmo y orgasmo.
– ¿Sabes? En Francia con ese slogan me habrían hecho presidente.

 

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Este 15 de Diciembre, en FEZ, exposición LARACHE / AL-ARAICH de la fotógrafa larachense GABRIELA GRECH

 

      El periplo de la Exposición LARACHE / AL-ARAICH  de GABRIELA GRECH, tras vencer los imponderables y muchas trabas inesperadas, poco a poco, va quemando las últimas etapas. En la imagen anterior, una de sus composiciones más emblemáticas, probablemente una de las que más han sorprendido por su originalidad: el mosaico de las tumbas de los cementerios cristiano, hebreo y musulmán de Larache, y en él se dan de la mano los nombres de muchos de los larachenses ya fallecidos, como una metáfora asombrosa de la convivencia que Gabriela vivió en Larache entre las tres culturas. Hermoso homenaje a nuestra gente.

Sigue encaramada en las murallas del Castillo de las Cigüeñas, defendiendo su trabajo con la bandera de Al-Alraich ondeando al viento. Después de pasar por Casablanca, Tetuán y Tánger, en esta última ha sido donde lo hemos celebrado juntos por todo lo alto, y donde muchos larachenses también compartieron con Gabriela la felicidad que le está reportando este sueño en el que se empeñó hace años. Yo lo disfruté especialmente, por el cariño que le profeso a Gabriela, porque gracias a esas cosas que ocurren sin saber por qué razón, después de tantos años sin saber nada el uno del otro, separados como tantos amigos desde que estudiábamos de niños en el Colegio de las Monjas, con trece años más o menos, volvimos a recuperar hace unos años el contacto, y lo cierto es que hemos ido alimentando nuestra amistad con pocas pero buenas e intensas dosis. Es fácil quererla, porque es desprendida y sincera, me gusta como dice las cosas, atropelladamente, pero visceral y segura.  

Gabriela Grech en la exposición de Tánger, rodeada por nosotros

Sus fotografías, sus originales imágenes de su Larache perdido y de su Larache reencontrado, el de las gentes de su pueblo, llegan ahora a FEZ.  Otra nueva oportunidad para poder visitarla.

 

La exposición en la ciudad imperial se inaugura este 15 de Diciembre en la sala del Instituto Cervantes de Fez, donde permanecerá hasta el próximo día 8 de enero de 2012.

Continuará después de esas fechas en Marrakech del 12 de enero al 5 de febrero 2012, y finalmente en Rabat, del 9 febrero al 5 de marzo de 2012.

 Sergio Barce

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