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REIVINDICANDO A CÉSAR LUIS DE MONTALBÁN

Haces semanas, se puso en contacto conmigo el marido de la nieta de César Luis de Montalbán, arqueólogo que trabajó en Marruecos durante los años del Protectorado. Me preguntó si, de entre las fotografías tomadas en aquella época por este investigador, había alguna de Larache. Su curiosidad se debía al hecho de que César Luis de Montalbán vivió precisamente en esta ciudad.

César Luis de Montalbán

César Luis de Montalbán

Sin embargo, pese a la belleza incuestionable de las fotos, a su atractivo, no fui capaz de reconocer a qué lugar de Marruecos pertenecen. Alguna de ellas podría pertenecer a Alcazarquivir, tal vez a Xauen, e, incluso, callejuelas de las medinas de Tetuán o de Tánger, pero, sinceramente, no soy capaz de aventurarme a dar una respuesta fiable.

Son imágenes tomadas en los años veinte del siglo pasado.

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César Luis de Montalbán a la derecha de la imagen

Me explicó que, actualmente, están fotografiando de forma artesanal los negativos con una cámara réflex y positivándolos digitalmente, y así preservarlos para el futuro.

Como tantos estudiosos, intelectuales y hombres libres, César Luis de Montalbán, fue detenido en el sitio de M`Zora, en Larache, justo el día del “glorioso” alzamiento contra el gobierno legítimo de la República. A partir de ese instante, este insigne arqueólogo fue destituido de sus cargos, y se le obligó a permanecer en el más absoluto de los anonimatos, personal y profesionalmente. Ya se sabe que, para los fascistas, nada había más peligroso que alguien bien formado.

Junto a varias de las fotografías que me envió, y que deseo compartir con vosotros, porque estoy convencido de que apreciaréis la belleza que encierran, también me pedía que lo ayudara a ubicar los lugares que aparecen en ellas, de modo que os rogaría que, si reconocéis alguna de estas poblaciones, me lo digáis. Es una manera de recuperar la memoria de este personaje caído en el olvido.

No obstante, además de estas fotos, César Luis de Montalbán también captó con su cámara los dólmenes de M´Zora y las ruinas de Lixus, en las que estuvo trabajando mucho tiempo. Estas imágenes, que sí son reconocibles, podéis verlas en el siguiente enlace:

https://www.flickr.com/photos/137112387@N08/?ytcheck=1&new_session=1

Para conocer mejor la obra de César Luis de Montalbán, podéis acceder a la siguiente página de Facebook:

https://www.facebook.com/mabel.demontalban

Lo dicho. Que disfrutéis de las imágenes de este investigador que merece ser rehabilitado y reconocido en su justo valor.

Sergio Barce, noviembre 2017

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TETUÁN – 7 DE FEBRERO – EN EL INSTITUTO CERVANTES, CONFERENCIA DE CARMEN ARANEGUI SOBRE «LIXUS»

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El martes, 7 de febrero

a las 19:00 h

en el Instituto Cervantes de Tetuán

con el apasionante tema de

LIXUS TRAS LAS EXCAVACIONES HISPANO-MARROQUÍES

la arqueóloga CARMEN ARANEGUI

impartirá la conferencia tittulada

Lixus

y la civilización del antiguo reino de Mauritania

Más información entrando en el siguiente enlace

del Instituto Cervantes de Tetuán:

http://tetuan.cervantes.es/FichasCultura/Ficha112540_37_1.htm

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«LIXUS: DEL MITO A LA HISTORIA», UN LIBRO DE CARMEN ARANEGUI

Carmen Aranegui es autora, entre otras obras, del libro

Lixus: del mito a la historia

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Carmen Aranegui, Catedrática de Arqueología de la Universidad de Valencia, ha trabajado, desde 1995, en la recuperación arqueológica de los restos del yacimiento de Lixus, Larache. Con este trabajo, pretende demostrar  que la ciudad de Lixus es un testimonio fundamental para documentar la ruta atlántica africana. Carmen ha tenido la gentileza de enviarme información sobre su publicación.

El índice de este libro nos da una idea muy aproximada de la amplitud de este trabajo, índice que reproduzco por si cualquiera de los temas que aborda pudiera ser de vuestro interés y eso os anime a adquirir el libro. 

Índice

Presentación

I.- Del Mediterráneo al Océano a comienzos del primer milenio a.C.

Lixus escenario mítico. / La travesía hacia África por el Mar Exterior antes del cambio de Era / El Periplo de Hanón (siglos V?-IV a.C.).

II.- Apuntes sobre las excavaciones arqueológicas (1889-2009).

La identificación del sitio.

La época del Protectorado en la Zona de Influencia Española. / César Luis de Montalbán y Mazas / Miquel Tarradell i Mateu (1920-1995)

El Reino de Marruecos y las excavaciones de Lixus. / Michel Ponsich (1927-2010)

La creación del Institut national des sciences de l’archéologie et du patrimoine-INSAP (1985) y el Congreso internacional sobre Lixus (Larache, 1989)

Manuel Fernández-Miranda (1946-1994): Lixus como exponente de la colaboración arqueológica española con Marruecos

El proyecto hispano-marroquí 1995-2009

III.- El paisaje de la desembocadura del Lucus y su inserción en la historia.

La costa, los ríos y los estuarios.

IV.- Lixus y los fenicios (siglos IX-VI a.C.)

La fundación de Lixus: estado de la cuestión. / Movilidad y contexto multi-étnico

La interpretación de los datos / Las cerámicas / Los recursos naturales y su gestión / Urbanismo, técnicas y tipología constructivas / Las fuentes epigráficas en fenicio

V.- La época púnica (siglos VI-III a.C.).

Un etnónimo con distintas acepciones.

La arqueología púnica en Marruecos.

La etapa púnica en Lixus (~525-225/200 a.C.). / Restos constructivos / Las cerámicas / Los recursos naturales y su gestión

VI.- La época mauritana (fin del siglo III a.C.-40 d.C.)

Cómo una antigua colonia se homologa con su entorno.

Lixus bajo los reyes africanos. / La dinastía mora

Juba II (ca. 50 a.C.-23 d.C.): un númida educado en Roma recibe el Reino de Mauritania

Ptolomeo (13 a.C.-40 d.C.), último rey de Mauritania

Arqueología de la etapa mauritana en Lixus. / Las cerámicas / La reurbanización de la ciudad / La muralla / Las casas / Las fábricas de salazón / Las necrópolis / El sector monumental

Las monedas de la ceca de Lixus.

La epigrafía de época mauritana.

VII.- Juba II y el santuario de Lixus.

Un palacio sobre los jardines del santuario. / Los restos arqueológicos / Un gran santuario dinástico / El mobiliario de bronce

De nuevo, el mito.

A modo de epílogo.

Bibliografía básica.

El libro ha sido publicado por Edicions Bellaterra, de Barcelona.

CARMEN ARANEGUI

CARMEN ARANEGUI

Escribe Carmen Aranegui:

«…Trasladarse a otro lugar y hallar algo inesperado son premisas que estimulan la mente. Lixus es una colonia fenicia idealizada por una leyenda griega que comienza con el viaje de Hércules al Jardín de las Hespérides, junto al que descubre un inmenso Océano. El filtro arqueológico sitúa  en aquel paraje hechos tangibles protagonizados por seres que  se mueven en un escenario  pragmático y acaban por imponer su sello a un sitio que, de ese modo, se reconoce como ciudad histórica. Aparece entonces una comunidad de navegantes, salazoneros y comerciantes, compuesta por hombres y mujeres que hablan unos púnico y otros libio, interlocutora tanto de su entorno inmediato y, en especial, del sur de la península ibérica, como del tráfico de ultramar que supera el círculo del Estrecho y explica la dinámica de toda la fachada atlántica, rápida en su evolución hacia la complejidad social. 

De este modo la historia prevalece sobre el mito que, sin embargo, suyace en el trasfondo de Lixus, asociado a un santuario que los textos siempre recordaron y que ahora sabemos no solo cómo fue, porque se han identificado mejor sus edificios, sino también que fue ampliado cuando se instituyó la monarquía  mauritana en el país, y que, finalmente, se transformó en espejo dinástico  de Juba II.

El mito siempre enmascara algo real que se relaciona mejor con la filosofía de un lugar que con su historia fáctica. Algunas veces el poder construye un mito que se fija en una sede, urbana o simplemente paisajística. Puede ocurrir que el mito recaiga sobre una persona y la sacralice. Lugares y personas mitificados quedan impregnados de una dualidad donde lo fantástico y lo histórico se retroalimentan. 

Juba II es el artífice que retoma el mito fundacional de Lixus para helenizar el Reino de Mauritania, vasallo de Roma. En su tiempo, la monarquía tenía los días contados porque Roma estaba implantando la división provincial a la vez que transitaba de la República  al Imperio. La suerte estaba echada…» 

LIXUS

LIXUS

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«Máscara de bronce de Oceanus, hallada en Lixus, cerca de Larache», por Antonio García y Bellido

Ruinas de Lixus - Larache

Ruinas de Lixus – Larache

Antes de entrar en el detallado artículo de Antonio García y Bellido, sólo a modo de recordatorio, o de complemento, dejar constancia de dos hechos que, tal y como me indicaba Mariano Bertuchi, no se mencionan en este artículo: la primera es que, actualmente, la máscara de «Oceanus» se encuentra en el Museo Arqueológico de Rabat, y la segunda es que su descubridor fue el arqueólogo español Sr. Montalbán, según se menciona en la Revista África de 1º de noviembre de 1927.

Sergio Barce, enero 2014

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Cabeza de Neptuno. Ruinas de Lixus (Larache) Hallada por el arqueólogo Sr. Montalban. Revista África 01-11-1927. Museo Rabat

Máscara en bronce de «Oceanus» hallada en Lixus, cerca de Larache

por Antonio García y Bellido

Aunque de modo provisional e insuficiente, publicamos aquí este valioso relieve en bronce que fue hallado, hace algo más de un decenio, en las ruinas de la ciudad romana de Lixus, sucesora de la vieja colonia fenicia, que, gracias a las excavaciones tiempo ha emprendidas, se va poniendo al descubierto.

La máscara broncínea de Lixus representa una hermosa y severa faz de divinidad marina, finamente modelada, y cuyo perímetro tiende a llenar un círculo. Su movida y flotante cabellera, su poblada barba y largos bigotes de retorcidos rizos, parecen movidos, al modo como se agitan las hierbas submarinas por las ondas salitrosas del Océano. Entre la húmedas guedejas de la divinidad nadan y saltan unos delfines, trenzando sus graciosos giros con las espirales y volutas de los mechones del severo dios del Mar. Su duro gesto, sus anchas facciones, su boca entreabierta y anhelante, recuerdan plásticamente la terrible y constante amenaza de la mar, la amplitud inmensa del Océano y el fuerte aliento de las brisas marinas. La piel de su rostro no es humana. Como corresponde al carácter oceánico de la divinidad, frente y pómulos se ven cubiertos por una epidermis de anchas hojas de alga. En consonancia también con la fauna que habita su reino frío, la corona no es otra que las dos potentes pinzas, abiertas, de un cangrejo de mar.

Estos bellos simbolismos nos llevan fácilmente a ver en la máscara broncínea de Lixus, no una divinidad fluvial, sino la majestuosa y severa corporización del Okeanós griego, del Oceanus latino, cuyas olas batían constantemente las playas litorales de Lixus, asomada al dilatado y misterioso Atlántico en los confines del Mundo entonces conocido.

Su paralelo más próximo y más importante es la cabeza de la sala Rotonda del Museo del Vaticano. Salvo la doble mandíbula de cangrejo, que no tiene la colosal testa de Roma, y algún otro detalle que no presenta la de Lixus, en general los mismos simbolismos (piel de algas, boca entreabierta, delfines nadando entre las húmedas guedejas) aparecen tanto en una como en otra figura. La del Vaticano, sin embargo, no muestra esa expresión dura y magníficamente expresiva del relieve discoideo de Lixus.

Es, por el contrario, tranquila y paternal, como la del Nilo yacente del mismo Museo. Parece como si la figura del Vaticano, que fue hallada en Puteoli, simbolizase al plácido Mediterráneo o a la bahía azul y serena de Baiae, y la figura de Lixus al profundo Océano, bravo y misterioso, que rompe en las costas mauritanas. El tipo es creación eminentemente griega helenística. El hermoso busto marmóreo del Vaticano no es sino un apreciable trasunto de un original perdido y datable en aquella época. La figura de Lixus, sin embargo, parece haber sido versión de un original, quizás más grandioso que el que inspiró al copista del busto vaticano.

Máscara de "Oceanus" encontrada cerca de Larache, en las ruinas de Lixus

Máscara de «Oceanus» encontrada cerca de Larache, en las ruinas de Lixus

En la época romana imperial se hicieron muy frecuentes las representaciones de Oceanus, unas veces con los atributos dichos y otras con otros similares derivados del tipo paralelo, aunque más antiguo, de Acheloús, la divinidad mugiente de los ríos, el toro androkephalos, corporización de la fuerza arrolladora de los torrentes y las avenidas fluviales. Este tipo es el llamado Ωκεανός ταυρόκρανος, que por no tener relación plástica o somática con el nuestro prescindimos de sus ejemplos. En general, en lugar de las pinzas de cangrejo suele llevar como atributo la cornamenta del toro. Del tipo del de Lixus son, por ejemplo, el del mosaico de las termas de Medeina, los de Bir Chana, Sidi-el Hani, etc., etc., en Argelia; la máscara de bronce del Museo Wallraf-Richartz, de Colonia (núm. 1.087), muy semejante a la nuestra por sus atributos, pero muy inferior a ella en arte. Una cabeza de Oceanus de cierto altar de Diana (Roscher, Lexikon d. Myth., III, 818) presenta la mezcla curiosa de los cuernos de toro y las mandíbulas de cangrejo.

Gran analogía en su inspiración artística presentan también las innumerables representaciones de Medusas, de las cuales debemos destacar, por su similitud técnica y conceptual con la figura de Lixus, la magnífica máscara que, procedente de las naves de Nemi, guarda el Museo Nacional de las Termas.

No sabemos de qué formó parte el hermoso relieve broncíneo de Lixus. Pero, sin duda, fue en su tiempo una pieza decorativa de aplicación. Lo mismo pudo exornar el peto de una coraza, como un mueble o un objeto de uso. La calidad del relieve, obra de un artista nada vulgar, hace de él una verdadera obra de arte y, hasta en lo que hoy recordamos, es sin duda el mejor ejemplar en bronce llegado a nosotros de este tipo concreto. Su fecha no debe distar mucho de la segunda mitad del siglo I después de J.C., si no cae dentro de este mismo período.

De la web: Historia y Arqueología de las Civilizaciones

http://www.cervantesvirtual.com/

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