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IÑAKI MARTÍNEZ Y JAVIER VALENZUELA O LA NOVELA NEGRA DE LA HABANA A TÁNGER

De entre los libros que he leído últimamente hay dos novelas firmadas por dos amigos que, curiosamente, guardan muchas similitudes: ambas son continuación de una primera novela, se ambientan en dos ciudades cosmopolitas y muy peculiares, y son novelas negras. Estoy hablando de Limones negros (Anantes, 2017) de Javier Valenzuela y de Donde los hombres llevaban sombrero (Destino, 2018) de Iñaki Martínez.

Limones negros es quizá, de entre todas las novelas ambientadas en Tánger que se han publicado en los últimos meses, la mejor de todas ellas. Se ambienta en el Tánger actual. Javier Valenzuela recupera para este libro al protagonista de su anterior novela Tangerina, el profesor Sepúlveda, quien, junto a la capitán de la Guardia Civil Lola Martín, se verá envuelto en una interesante trama de corrupción que une a ambas orillas. Inteligentemente, nos sumerge en el turbio ambiente que se ha ido generando con el negocio inmobiliario que se desarrolla en Tánger de manera casi salvaje, pero además muestra una realidad vergonzosa que también es actualidad y realidad del día a día de este nuevo Tánger: la prostitución infantil y la presencia de niños en las calles que siguen drogándose con pegamento. A eso añade las inversiones de los países árabes que traen con ellas el salafismo, el cambio social que se está produciendo en la sociedad tangerina y que se refleja en menos permisividad y más presencia en la vida cotidiana de la religión, la censura imperante en la nueva moral, la hipocresía que todo esto conlleva. Como toda novela negra que se precie, no es sino un reflejo y una denuncia de la sociedad de este nuevo Tánger.

Limones

Limones negros además lleva al lector por lugares del Tánger actual que no son los habituales de otras novelas ambientas en la ciudad. Y, además, sabe introducir en la trama a personajes reales y emblemáticos para cualquier tanyaui como es, por ejemplo, la presencia del escritor Mohamed Chukri, a quien utiliza para guiar al lector por algunas peculiaridades de esta ciudad mítica. Es, por tanto, una novela con muchos vericuetos, pero todos ellos perfectamente trenzados.

Como buena novela negra hay algunos personajes que se quedan grabados en la memoria: el profesor Sepúlveda, por supuesto, pero también Adriana Vázquez, personaje esencial de la novela, o Suleimán o esos otros más oscuros que nos recuerdan a los Blesa y compañía…

“…Lola Martín era astuta. Supo cultivar tu ego. <Parece que conoces bien los bajos fondos de Tánger…> Y cuando le expresaste tu pesimismo acerca del final feliz de las muchas investigaciones en curso sobre el hampa española de cuello blanco, supo darte una razón que podía motivarte: <La esperanza, Sepúlveda, es la principal diferencia entre los vivos y los muertos>.

Y allí estabas tú, esperando a Messi en la Terraza de los Perezosos un mediodía de otoño del ecuador de la segunda década del siglo XXI. Lola, que también tenía buena memoria, había recordado en tu casa algo que le habías dicho en la discoteca 555: tu amigo Messi podía conseguirle cualquier cosa que necesitara en Tánger. Y había añadido: <Quizá no se pueda mover una montaña, pero seguro que se puede escalar>. La capitana sabía sacarle buen partido a sus lecturas.

La Terraza de los Perezosos olía a bacalao en salazón. Yo estaba sentado en la barandilla, en dirección al norte, a unas costas gaditanas que se perfilaban como una sucesión de gibas melancólicas. El cielo estaba despejado, salvo por algunos jirones de nubes, y un vientecillo cordial acunaba las palmeras que podían verse abajo. Más allá, yacían las ruinas del Teatro Cervantes y, aún más allá, la estampa del viejo puerto…”

Tánger

Tánger

Donde los hombres llevaban sombrero de Iñaki Martínez también es, como decía al comienzo, una novela negra. Sus protagonistas, Stanley Mortimer, Martín Ugarte y Joan Allison, ya se habían dado cita en el Tánger internacional en su anterior novela La ciudad de la mentira. Quizá, para quienes no conozcan su trama y sus personajes, mi reseña a esa novela pueda servir de presentación:

https://sergiobarce.blog/2016/09/02/la-ciudad-de-la-mentira-una-novela-de-inaki-martinez/

Lo que hace Iñaki con esos personajes, que ya se han hecho entrañables para los lectores de su anterior libro, es llevarlos varios años después a otra ciudad tan sugerente como Tánger: La Habana de los tiempos de Fulgencio Batista y de los primeros escarceos de los Rebeldes, esos que más tarde liderarían la Revolución.

Donde los hombres llevaban sombrero es, de nuevo, una novela de aventuras y de espionaje al estilo más clásico. Algo que fascina a su autor. Tanto Stanley como Martín y Joan arrastran viejas heridas de su relación en Tánger, y ahora en La Habana esas mismas heridas se vuelven a abrir. El hilo conductor es el secuestro de Carolina Bacardí, la heredera del imperio del ron, y la presencia en la ciudad de los mafiosos norteamericanos que, bajo el paraguas y la protección de Batista, se hicieron con los negocios de La Habana. El retrato de los hermanos Lansky y de sus secuaces es un acierto en la novela. La ambientación en La Habana está perfectamente resuelta, con todo lujo de detalles, que demuestra que el tiempo que ha vivido Iñaki Martínez en Cuba para escribir este libro le ha servido para conocer al detalle aquella ciudad y saber retratar su pasado deslumbrante de los años cincuenta. Hay momentos en los que, para quienes conocemos La Habana, parece que nos movamos por sus calles.

 

Donde los hombres

Como hace Javier Valenzuela en su libro, también Iñaki Martínez mezcla personajes ficticios y reales. El propio Batista se convierte en uno de los secundarios de lujo, como también sucede con los hermanos Lansky, a los que, curiosamente, se los retrata con cierta simpatía. Y Joan Allison, a su manera, es quizá la femme fatale más definida de esta novela.

Curiosamente en las dos novelas hay un policía local íntegro que ayudará al protagonista con sus pesquisas: en el libro de Valenzuela es el marroquí Abdelatif Yedidi, y en el de Martínez es el cubano Juan Sorrillo. Es como si los dos escritores hubiesen seguido un esquema similar.

El título de esta novela es precioso: Donde los hombres llevaban sombrero. Y está escrita con gran soltura y agilidad. También Iñaki sabe introducir a otros muchos personajes secundarios que dan vida a la trama: Tatalí, Cavalcanti, Sorrillo, la propia Carolina Bacardí… Pero son Stanley Mortimer, agente secreto americano, Martín Ugarte, un ex sacerdote vasco en tareas de profesor de francés en la capital cubana, y Joan Allison, la guionista de la película Casablanca, los verdaderos motores de esta historia de intriga, engaños y traiciones que no es sino otra película de cine negro imaginada por Iñaki Martínez.

“…Mientras tanto, no lejos de La Rampa, Carolina Bacardí se disponía a celebrar su cumpleaños. Solía reunir a sus amigos en el Country Club, Ofrecía una cena seguida de baile. Pero aquel año no tenía demasiado sentido celebrarlo de la misma manera, así que había tomado la decisión de cenar con sus cuatro mejores amigas en un restaurante de Miramar. Eran chicas a las que conocía desde niña, educadas en el Colegio de las Ursulinas.

Una vez acabada la cena, propuso a sus amigas acudir a bailar al hotel Sevilla Biltmore. Lo que no sabían sus amigas era que Carolina también había invitado a tomar un trago a Thierry y a sus amigos.

Thierry llegó al Biltmore con María Valeria. Luego llegaron Albert, George y Martín juntos. Carolina y sus amigas entraron unos minutos después y la joven los presentó. Se sentaron y pidieron una botella de champán. Aquella noche, el club estaba lleno. Los clientes habituales eran jóvenes de la clase alta de la ciudad y extranjeros que estaban de paso, la mayor parte como turistas.

Una orquesta de doce miembros tocaba piezas de diferentes estilos. A Thierry le apasionaba el baile y, a los primeros sones de un bolero, le pidió a su novia que salieran a la pista. Carolina y Martín permanecieron en silencio durante unos segundos hasta que ella se atrevió a pedirle que la invitara a bailar…”

La Habana años 50

La Habana – años 50

En fin, novelas negras que discurren en ciudades sugerentes y pecadoras.

Sergio Barce, junio 2018

 

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