*****
*****
Exposition: http://tetuandesafiomoderno.blogspot.com.es/
Catalogue: http://tetuan.cervantes.es/imagenes/tetuan_desafio_moderno.pdf
Archive: http://coleccionesdigitales.cervantes.es/cdm/landingpage/collection/FASO
Web: http://tetouanmodernchallenge.com/
Groupe: http://gamuc.org/ http://investigacioncontemporanea.com/
*****
*****
Os voy a contar una historia que os va a sonar a conocida, porque posiblemente sea muy parecida a la de muchos de vosotros.
Cuando ocurrió lo que os quiero contar, yo era muy pequeño, pero pude darme cuenta de que había una palabra que siempre era la misma y que mi familia utilizaba para identificarme. Más tarde comprendí que esa palabra con la que, no sólo mi familia, sino también mis vecinos de Las Navas, me llamaban, era mi nombre.
Pasaron muchos años y aunque aún no había oído hablar de la Teoría de Conjuntos, un día me di cuenta de que yo formaba parte de un conjunto de personas que teníamos en común el haber nacido en el mismo pueblo, un maravilloso lugar a orillas del Atlántico. No formábamos un conjunto uniforme, había gente de todas las edades, pertenecíamos básicamente a tres de las religiones más extendidas por el mundo y convivíamos en paz, respetándonos mutuamente.
Mi nombre es una seña de identidad dentro de mi entorno más próximo, familia y amigos, y en otro nivel, el gentilicio “larachense” es una seña de identidad que me pertenece por nacimiento.En el entorno geográfico próximo a nuestro pueblo, se nombra como tetuaní al nacido en Tetuán, ceutí en el caso de Ceuta, tangerino en el caso de Tánger y larachense en el caso de Larache. Ni tetuanense, ni ceutense, ni tangerense o tangerí, ni larachí, ni larachino, ni laracheño, en nuestro caso (éste último, de nuevo cuño, lo he podido leer muy recientemente en un artículo sobre La Gaba, reunión anual que supongo que todos conocéis). Sencillamente, supongo que es una cuestión de usos y costumbres, que al cabo del tiempo hacen ley. Probablemente nuestros abuelos emplearan por primera vez el término, y consagrado por el uso, llegamos a conocerlo nosotros y a hacerlo nuestro.
Tenemos una Real Academia de la Lengua, que limpia, pule y da esplendor a nuestro idioma, incorporando nuevas palabras consagradas por el uso, pero nuestras señas de identidad las tenemos que defender nosotros, porque nadie se va a ocupar de hacernos el trabajo.
¿Es trascendental el asunto?, pues no, porque hay muy pocos asuntos trascendentales, pero en HHH Los de Larache se dice que “tendrán cabida en nuestro grupo quienes hayan nacido o vivido en Larache, así como aquellos que por alguna otra razón se sientan vinculados a nuestro querido pueblo”. Esta declaración delimita a un grupo de personas muy amplio, con muy diferentes grados de conocimiento y de tiempo vivido allí, y flaco servicio les haremos los que hayamos vivido más tiempo en Larache a los que tengan una relación menos sólida o menos duradera con nuestro pueblo, si nosotros mismos no respetamos nuestras señas de identidad. Lo que conseguiremos es formarles una buena empanada mental a los que vayan viniendo.
Para mí, es también una cuestión de respeto a nuestros padres y abuelos. Ellos inventaron el gentilicio “larachense” y no seré yo quien a estas alturas discuta la idoneidad o no de esa elección.
Buen día, paisanos larachenses y, por ende, africanos.
José Manuel GalindoMadrid, año 2005 – Sergio Barce, Ange Ramírez y José Manuel Galindo, en la primera asamblea de «Larache en el Mundo»
