14 DE AGOSTO – ANIVERSARIO

Hoy, 14 de agosto, es mi cumpleaños. Me han abrumado la cantidad de felicitaciones recibidas, algo que agradezco. Sin embargo, desde 2014 el día de mi nacimiento coincide con el día del fallecimiento de mi madre. Ya escribí en su momento que, siguiendo su habitual humor negro, tal vez quiso gastarnos una última broma haciendo coincidir su muerte con el día en el que dio a luz a su primer hijo. En cualquier caso, esta celebración tiene ahora un poso amargo y, como en estos ocho años sin ella, durante la jornada siempre hay un momento en el que Maruja, Maru o Maruchi (la llamaban de esas tres maneras) reaparece. Lo hace como lo hacía el personaje de Ágata en mi novela El libro de las palabras robadas: sin avisar.

Hoy me ha dicho que me esperaba en la ventana del salón. ¿Qué ventana del salón? Le he preguntado extrañado; porque, en mi casa, del salón se pasa directamente a la terraza. Ella se burla de mi inocencia y me replica: te espero en «nuestra» ventana.

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Esta era nuestra ventana. En la avenida Mulay Ismail, en Larache, sobre el Balcón del Atlántico, con el océano perdiéndose en el horizonte sin límite. Y ahí estamos mi madre y yo, congelados en una de las mejores fotografías que mi padre pudo hacer con su Leica. Pero hoy me ha hecho volver a su vera, con mis siete u ocho años, aunque siendo el hombre de hoy.

Yo a la izquierda y ella a la derecha, nos deleitamos en ver pasar a la gente por la avenida, en perder la vista en el océano, hoy en calma. Giro la cabeza para observarla. Tiene un bonito perfil mi madre. El fastidio de estos encuentros es que no podemos tocarnos, pero sí puedo percibir el olor de su piel. Siempre ha desprendido un suave aroma a mar abierto.

¿Por qué me has hecho venir hasta Larache? ¿Hay que mirar algo en especial? Ella asiente. Sí, añade. Y señala con el índice. Allí, en la balaustrada, dice. Vaya, exclamo en voz baja. Me ha sorprendido verla allí (ahora posee la facultad de estar en varios lugares a la vez, como cualquier muerto) junto a mi padre. Unos adolescentes que pasean de la mano. Ese día, me cuenta, tu padre me dio un beso que duró más de dos minutos y estuve a punto de ahogarme. ¿De veras?, le pregunto. ¡Qué va!, replica arqueando las cejas. Entonces no podíamos ni ir de la mano por si nos veía el abuelo, y los besos siempre a escondidas. Se ríe, de esa manera suya que le impedía seguir hablando hasta que conseguía contenerse. Pero, continúa ella, buscábamos la manera de hacer lo que queríamos sin que nadie nos viera, ¿qué te crees? Conociéndoos, no me extraña, le respondo. Siempre hubo pasión entre mis padres.

¿Te acuerdas cuando os enseñaba los picardías que compraba para ponerme? Sí, mamá, me acuerdo. Y también me acuerdo que papá se enfadaba contigo. ¡Maru, por favor!, refunfuñaba escondiéndose tras el periódico. ¡Pero si lo compro por ti!, le decías muriéndote de la risa. ¿O no te gusta verme entrar en la habitación con un camisón transparente? ¿Te lo vas a poner esta noche, mamá? Preguntaba yo. ¿Pues claro! A tu padre le encanta, insistías. Y papá se removía tras el periódico, pero acababa por rendirse y también reía contigo. Qué cosas tiene tu madre, protestaba sin convicción.

Veo a mis padres perderse por la avenida camino de la Plaza. ¿Hay algo más que quieras que mire?, le pregunto. Porque ella, pese a que sigue paseando de la mano con mi padre, también continúa apoyada en el marco de la ventana. Solo quería felicitarte por tu cumpleaños, me dice. ¿Recuerdas la tarta de merengue que comprábamos para los cumples en la Pastelería Montecatine? Claro, le digo. Me gustaba pasar el dedo índice por el borde y arrastrar el merengue, y luego llevármelo a la boca. ¿Y los pastelillos que preparaba Mina? ¿Te acuerdas? Claro, mamá. Tenía en la cocina una especie de molinillo en el que introducía la masa que luego iba saliendo poco a poco en forma de galleta rectangular por una boca lateral. 

¿Sabes por qué cada año te hago regresar a esta ventana? La miro intrigado. Porque aquellos años fueron los más felices de nuestras vidas. Sé que tu padre daría marcha atrás para volver a esa época. Te echa mucho de menos, le digo. Y añado: habla de ti cada día. Lo sé, me responde ella. Yo ando siempre cerca de tu padre y lo escucho; y noto que él sabe que siempre estoy ahí. 

Guardamos silencio. Es una pena no poder tocarla y he de conformarme con volver a mirarla. Su suave perfil, su cabello rubio, sus ojos llenos de añoranza.

Ahora me voy al río, me dice. Claro, replico. Me gustó aquella ceremonia que me dedicásteis antes de arrojar mis cenizas al Lucus. Se está bien ahí, añade. Es como estar en casa. Además, añade, es lo que yo deseaba y cumplísteis mi deseo. Me alegro, mamá.

Mi madre se desvanece camino del río y nuestra ventana desaparece. De pronto, estoy frente a mi ordenador escribiendo todo esto. Pero durante un buen rato aún se mantiene en el aire un vago aroma a mar abierto, y eso me reconforta.

Sergio Barce, 14 de agosto de 2022 

 

 

  

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11 pensamientos en “14 DE AGOSTO – ANIVERSARIO

  1. li2021 dice:

    Feliz cumpleaños!!!

  2. Lina Morales dice:

    Siempre estarán vivos en nuestro recuerdo bajo las frescas sombras de los árboles en el Jardín de las Hespérides.

  3. Africa Zabala dice:

    Me han emocionado los momentos con tu madre.
    Mi madre me acompaña todavía, cuando emprenda viaje la tendré tan cerca como describes.

  4. Joana dice:

    Pues me has hecho llorar, Sergio, me has hecho sentir a Maruja muy cerca y eso que no estuve mucho con ella.
    Sé lo que sientes… nos dejaron solos pero siempre están presentes.
    Ellas viven en nosotros y en nuestros sueños.
    ¡Qué bonita está en las fotos!
    Déjame que te felicite por tener esa madre tan linda por fuera y tan buena por dentro.
    Te doy mi abrazo más tierno.
    Y un beso

  5. MOISES AMSELEM ELBAZ dice:

    Mi querido Sergio, los que hemos perdido una madre es como que media vida se te ha ido con ella, la recuerdo todos los días y están con nosotros siempre, que tengamos la dicha de recordarla durante muchos años, un fuerte abrazo

  6. lina morales dice:

    Cierro los ojos y las siento en mi corazón,
    sabes quién soy??

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