VASCO NÚÑEZ DE BALBOA Y STEFAN ZWEIG

 

En su magnífico (otro más) libro Momentos estelares de la humanidad. Catorce miniaturas históricas (Sternstunden der Menschheit), del maestro Stefan Zweig, tras los capítulos dedicados a Cicerón y a la conquista de Bizancio, se adentra una vez más en la mar océano. Ya lo disfruté en esa maravilla que es su biografía sobre Magallanes. En esta ocasión, ese tercer capítulo titulado Huida hacia la inmortalidad, lo centra en la figura de Vasco Núñez de Balboa y el descubrimiento del Pacífico.

Como es habitual en Zweig, logra con su pluma hacernos revivir esa aventura, experimentar los sentimientos del protagonista y asombrarnos y emocionarnos con la empresa. Como botón de muestra, estos hermosos párrafos que nos hacen vibrar:

“…El gesto grandioso de Balboa consiste en lo siguiente. Por la noche, justo después del baño de sangre, un indígena le ha indicado una cercana cumbre desde cuya altura se puede contemplar ya el mar, el desconocido Mar del Sur. Enseguida Balboa toma sus medidas. Deja a los heridos y extenuados en la población saqueada y ordena que aquellos que aún son capaces de avanzar, sesenta y siete en total, de los ciento noventa con los que partió de Darién, ascienden esa montaña. Hacia las diez de la mañana están cerca de la cima. Solo queda escalar una pequeña y pelada cumbre. Después, la vista se extenderá en la inmensidad.

En ese momento, Balboa ordena a sus hombres que se detengan. Nadie debe seguirle, pues esa primera vista del océano desconocido no quiere compartirla con ninguno. Quiere ser el único por toda la eternidad, el primer español, el primer europeo, el primer cristiano que, después de haber atravesado ese otro océano enorme de nuestro universo, el Atlántico, haya divisado por fin éste, aún desconocido, el Pacífico. Despacio, con el corazón palpitante, profundamente imbuido del significado del momento, con la bandera en la mano izquierda y la espada en la derecha, una silueta solitaria asciende en medio del orden inmenso. Asciende lentamente, sin prisa, pues la verdadera empresa ya ha sido realizada. Solo un par de pasos más, cada vez menos. Y en efecto, cuando llega a la cumbre, ante él se abre una enorme vista. Tras las montañas en declive, tras las verdes colinas cubiertas de bosque, yace inacabable un gigantesco disco de metal reluciente: el mar, el mar, el nuevo, el desconocido, hasta ahora únicamente soñado y jamás visto, el legendario, el mar buscado en vano desde hace años y años por Colón y por todos sus sucesores, cuyas olas bañan las costas de América, de la India y de China. Vasco Núñez de Balboa mira y mira, ufano y feliz, disfrutando al saber que sus ojos son los primeros de un europeo en los que se refleja el infinito azul de esas aguas.

Vasco Núñez de Balboa contempla largo y tendido en la distancia. Solo después llama a sus camaradas para que compartan su alegría, su orgullo…” 

Leo a Zweig entre libro y libro, como si fuera un gotero que tuviese inyectado a las venas y que abriese cuando necesito una dosis de buena lectura. Momentos estelares de la humanidad, Catorce miniaturas históricas (Sternstunden der Menschheit), está publicado por Acantilado, con traducción de Berta Vías Mahou.

Sergio Barce, junio 2022.

 

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Un pensamiento en “VASCO NÚÑEZ DE BALBOA Y STEFAN ZWEIG

  1. Joana dice:

    Nos presentas siempre grandes títulos, Sergio, pero esta vez con el incomparable Stefan Zweig y su «Sternstunden der Menschheit» compartes, con todos nosotros, algo realmente estelar.
    Gracias

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