De Ksar el Kbir (Alcazarquivir) pero hijo adoptivo de Larache, es el poeta Mohamed Mamoun Taha “Momata”, autor, entre otros libros, de Lágrimas de una pluma (Editions Marocaines et Internacionales – Tánger, 1993), aunque también se editó en Larache, o Susurros (Imprenta Najah El Jadida – Casablanca, 1995).
Estimado Sergio, he llegado a conocer a MOMATA, en alguna que otra tertulia en casa de España de LARACHE, junto con Mohamed Sibari, Mohamed Laabi y el cuñado de MOMATA nuestro amigo Driss Chahboun, era una persona especial en paz descance.
Sr. Mohamed, le agradezco mucho, que hayas relatado poéticamente, un monumento histórico, de nuestra querida LARACHE. Deseamos que esté presente, como también, cuidar otras cosas relativas a nuestra ciudad natal….. Porque nos enorgullece – mucho – tenerlas vivas entre nosotros y para los que vienen …… LARACHE … querida …..!
Mohamed Mamoun. Merecido recordatorio de un escritor que sin ser de Larache, digamos, abrazó a esta ciudad e hizo de ella su patria chica. Era de un comportamiento elegante y era un gran conversador. Lo conoci la primera vez creo que en Chaouen; después en Tetuan y por último en Larache. Descanses en paz Si Mohamed Mamoun.
En los años ochenta y gracias a Said Jedidi el diario francófono, portavoz del Istiklal, empezó a publicar los domingos un par de páginas en español. Allí me deleité por primera vez con los versos de Momata. Como en casa del pobre, la alegría dura poco, en unos meses se suprimieron las dos páginas. Fue triste porque había poetas y poetisas de todo el país, e incluso del extranjero, que colgaban allí sus tesoros más preciados. Algunos de ellos eran muy buenos. Mi esperanza es que la producción literaria, que como el agua es difícil de contener, pueda encontrar un mecenas que la libere de sus cadenas. Y que algún joven pueda hacer un recopilatorio de lo que allí se sembró. En cuanto a Momata, quisiera hacerle llegar al Paraíso de los Poetas, donde seguramente estará, mi agradecimiento por los buenos ratos que pasé con sus poesías. Cuando se ausentó, el café Perico perdió una de sus joyas más preciadas. Y Larache, también.