Archivos Mensuales: agosto 2011

«MIL GRULLAS» (Sembazuru, 1949) de YASUNARI KAWABATA

Desde el día de su nacimiento se alimentaba allí y, desde el día que comenzara a ver, vería esa horrible mancha en el pecho de su madre. Su primera impresión del mundo, la primera impresión de su madre, sería esa horrible mancha, y ahí quedaría esa impresión, a lo largo de toda la vida del niño.

(…) Cuando recibió la nota que lo avisaba de que ella se proponía realizar la ceremonia del té como excusa para presentarle a una joven, la mancha flotó ante él una vez más y, puesto que la presentación la realizaría Chikako, se preguntó si la joven tendría la piel perfecta, una piel libre de la más leve marca.”

 MIL GRULLAS (Sembazuru, 1949) de Yasunari Kawabata.  Novela delicada y simbólica, su trama está construida alrededor de la milenaria ceremonia del té, y a través de ella Yasunari Kawabata nos habla del amor, del erotismo, de la sensualidad y del poder de la atracción y del deseo. Mientras que “El maestro de Go” (novela del mismo autor de la que ya hablé con anterioridad) es una obra elegíaca, en la que la muerte y el honor son el eje central, aquí Yasunari Kawabata, con su depurado estilo, nos sumerge en un mundo absolutamente desconocido para quienes no conocemos en profundidad la cultura japonesa. Cada gesto, las grullas del título (bordadas en un pañuelo es símbolo de longevidad, por ejemplo), cada taza de té (según su material y su color, tiene un significado diferente; así la jarra Shino de esmalte blanco y tenue rojo es utilizada para la ofrenda floral fúnebre), cada cita o cada palabra que se pronuncia (es una novela con mucho diálogo) encierra un mundo. Las ceremonias de té se van adueñando de la trama, son el asidero de los personajes, y las acciones de estos, envueltas en simbolismos, parecen depender absolutamente de aquéllas.

 “La señora Ota tenía al menos cuarenta y cinco años, unos veinte más que Kikuji, pero logró que él olvidara su edad cuando hicieron el amor. Kikuji sentía que tenía entre sus brazos a una mujer más joven que él.

Al compartir una felicidad que provenía de la experiencia de la mujer, Kikuji no sentía en absoluto la reticencia bochornosa de la inexperiencia.

Sentía como si fuera la primera vez que conocía a una mujer y como si por primera vez se conociera a sí mismo como hombre. Era un extraordinario despertar. Nunca había imaginado que una mujer podía ser tan enteramente dócil y receptiva, una pareja que lo acompañaba y, al mismo tiempo, lo inducía a sumirse en una fragancia tibia.

Kikuji, el solterón, a menudo se había sentido mancillado después de tales encuentros; pero ahora, cuando la sensación de contaminación debía resultar más aguda, sólo era consciente del tibio reposo.

Casi siempre quería hacer de su partida un momento brusco, pero hoy era como si por primera vez alguien estuviera cálidamente a su lado, y él se dejaba arrastrar de buena gana. Hasta entonces  no había visto cómo podía acompañar la oleada femenina. Al entregar su cuerpo a esa ola, sintió incluso una satisfacción que era como adormecerse en la victoria, el conquistador a quien un esclavo lava los pies.”

Es una novela curiosa por los códigos de conducta que se nos muestra: el de una sociedad japonesa respetuosa con sus tradiciones, capaz de convertir un tazón de té en todo un tesoro que pasa de generación en generación y cuya pérdida puede llevar a la desesperación o a la vergüenza. También hay poesía, y erotismo, y juegos de atracción y rechazo, junto a maquinaciones insidiosas, sin embargo, todo dentro de unas leyes ancestrales que han de ser cumplidas, casi veneradas.

tazón de té Oribe

 “Kikuji pensó en la mujer preparando té el día antes de su muerte.

Mientras medía la cantidad de té, una lágrima había caído sobre la tetera. Él había ido a buscar el tazón, ella no se lo había traído. Cuando él terminó el té, la lágrima ya se había secado.”

Novela preciosista, te envuelve por su ritmo casi invisible, una especie de baile lento, y es Kawabata el que te lleva en este baile porque desconocemos sus pasos. Sin embargo, te conduce como el maestro que es, y al final disfrutas de la danza, tal vez por su exotismo, sin duda por su calidad.

 “Cuando Chikako se ponía a discutir, echaba los hombros hacia atrás.

-Te estoy diciendo la verdad. Yo soy diferente de la señora Ota. En cuanto a tu padre, yo fui un caso de poca importancia. No veo razón para ocultar la verdad: yo, por desgracia, no era su pasatiempo favorito. Apenas comenzó, estaba concluido. –Miró hacia abajo-. Pero no me arrepiento. Él fue bastante bueno como para utilizarme después, cuando le convenía. Como la mayoría de los hombres, encontraba más fácil utilizar a una mujer con la cual había tenido un romance. Y así, gracias a él, desarrollé una sana y buena disposición al sentido común.”

Sergio Barce, agosto 2011

Yasunari Kawabata

 YASUNARI KAWABATA (1899-1972) 

obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1968.

Los párrafos transcritos de la novela están tomados de la edición de marzo de 2008,

publicada por Emecé Editores, y con traducción de María Martoccia.

 

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MARRUECOS a través de la cámara de BARTOLOMÉ ROS

El pasado mes de Julio, recibí un regalo imprevisto.

Era un increíble libro de fotografías titulado:

BARTOLOMÉ ROS. Frontera de África.

Publicado por La Fábrica Editorial, Madrid, en 2009.

Dentro, en un sobre verde, había una sucinta nota con una elegante caligrafía femenina:

Madrid, julio/2011

Estimado Sergio:

Te envío este libro que recoge parte de la obra de mi padre.

Un cordial saludo,

Rosa Ros

BARTOLOMÉ ROS

Le envié un correo electrónico agradeciéndole el detalle, y preguntándole la razón por la que me lo había enviado. Me respondió que había estado en Casa Sefarad cuando estuvimos hablando de Larache, de Marruecos… y que ésa era una buena razón para hacerlo. Y añadía: Fue estupendo escucharos a todos. Una sencilla pero desarmante respuesta. En cualquier caso, lamento no haber tenido la ocasión de haber charlado personalmente con ella en ese momento, pero el detalle, sin duda, lo compensa con creces.

Recuerdo que en Larache, en el callejón que iba de la Avenida Mohamed V, justo en la esquina del Bazar Yebari, la antigua La Bandera Española, en ese callejón en el que también se situaba la barbería a la que iba a pelarme de pequeño, estaba “Casa Ros”. Era como uno más de los emblemas de la ciudad, y es que “Casa Ros” estaba por todo Marruecos, y había nacido con la cámara de Bartolomé Ros, al que ahora descubro con más interés con este maravilloso libro (conocía algunas de sus imágenes, tengo otro libro espectacular: MARRUECOS, TRES VISIONES, TRES MEMORIAS, en el que Ros es uno de sus protagonistas). Magníficamente editado, la calidad de sus páginas realzan sin duda el trabajo histórico y detallista de este fotógrafo extraordinario.

 Sergio Barce, agosto 2011

Foto de Bartolomé Ros – Grupo de musulmanas en las azoteas para ver el paso de la comitiva de la Reina María de Rumania en 1929

He encontrado un prólogo escrito por la propia Rosa Ros para el Instituto Cervantes, y lo reproduzco porque creo que es más elocuente que mis palabras para describir el trabajo de este artista de la fotografía.

 Bartolomé Ros, Fotógrafo
(1906-1974)

Bartolomé Ros y Ros, fotógrafo español nacido en Cartagena, Murcia, en 1906, llegó a la ciudad de Ceuta en compañía de sus padres y de su única hermana en 1918.

Pronto empieza a trabajar con el fotógrafo D. Ángel Rubio (aunque hay quien afirma que fue con D. José Calatayud) y adquirió los primeros conocimientos de la técnica fotográfica. Una de sus primeras fotografías conocida, la realizó con apenas catorce años de edad, es una entrañable y bella imagen de su hermana Isabel y ya en ella podemos apreciar los rasgos principales de su visión fotográfica: pureza de líneas y claridad de concepto estético, y así después de tantos años, nos asombra su técnica y su modernidad.

¿Podemos imaginar la dificultad que entrañaba el trabajo de aquellos primeros fotógrafos? Quizás, para comprenderlos un poco, haría falta llegar a ellos como en otros tiempos, a través de caminos de tierra, a lomos de herradura, casi furtivamente, llegar allí donde todas las distancias resultan inútiles, allí donde conviven, en un sorprendente caos, culturas y sentimientos.

Bartolomé Ros – Zoco de Tetuán en 1928

Porque todo pensamiento que al trabajo de aquellos pioneros del retrato, de la instantánea o del reportaje de actualidad se refiera, ha de ser colocado necesariamente en otra dimensión fotográfica. En un tiempo y en un lugar ya muy alejados de nuestra realidad. Pero también en unos medios técnicos a años luz de los actuales, para los que parece, no existen barreras.

Pero ayer, como hoy, la primera cualidad que se debe pretender de un fotógrafo es que vea donde los demás se limitan a mirar. Y si además, con su trabajo nos obligan a ver, en esa virtud encierran su mérito inmenso.

La fotografía fue la profesión, el modo de vida de Bartolomé Ros durante la década de los años veinte. Precoz por necesidad, empezó a ejercerla a la edad de quince años, en las imágenes que nos ha legado encontramos hoy no solamente una belleza profunda y una técnica depurada, sino todo un carácter.

Ejerció en Ceuta y la zona norte de Marruecos y sus fotos fueron publicadas en las revistas y periódicos más importantes de la época. Fue también fotógrafo colaborador de la National Geographic Society de Washington (EE.UU.). Antes de cumplir la mayoría de edad, entabló relaciones comerciales con la firma alemana AGFA, desarrollando desde entonces una actividad comercial que le ha sobrevivido. En las ciudades marroquíes donde se estableció, su nombre comercial fue «Casa Ros».

Las fotos de Bartolomé Ros están siendo exhibidas desde 1993 y ya se han podido contemplar en Ceuta, Madrid y Barcelona. Después de recorrer las ciudades marroquíes de Tetuán, Tánger, Rabat, Fez y Casablanca, se expusieron en Madrid (febrero de 1997) y posteriormente en el Reino Unido de Gran Bretaña (mayo de 1997).

Murió en Madrid (España), en diciembre de 1974.

Rosa Ros
Madrid, octubre de 1996

EL LIBRO SE PUEDE CONSEGUIR, ENTRE OTRAS LIBRERÍAS, EN LA LIBRERÍA KALAMO MUNDO ÁRABE,

EN ESTE BLOG TENÉIS EL LINK DE SU WEB

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Un poema de LEONARD COHEN

En 2009, Ediciones Alfabia publicó un pequeño volumen titulado PALABRAS, POEMAS Y RECUERDOS DE LEONARD COHEN, de Alberto Manzano. Es un cuidado libro en el que, en pocas páginas, se incluyen una entrevista realizada al músico en 2007, canciones y poemas, y recuerdos y fotografías. Es como una delicatessen para quienes admiramos a este cantante reciente Premio Príncipe de Asturias.

Sergio Barce, agosto 2011

Uno de los poemas que contiene el libro es FUEGO (Fire):

FUEGO

Quemé la casa del amor

Formó un perfecto círculo

En el que vi piedras y malas hierbas

Más allá nada en absoluto

 

Ciertas criaturas del aire

Asustadas de la noche

Vinieron a ver el mundo de nuevo

Y perecieron en la luz

 

Ahora navego de cielo en cielo

Y toda la oscuridad canta

Contra la barca que me he hecho

Con alas mutiladas

 

 

FIRE

I burnt the house of love tonight

It made a perfect ring

In which I saw some weeds and stone

Beyond not anything

 

Certain creatures of the air

Frightened by the night

They came to see the world again

And they perished in the light

 

So now I sail from sky to sky

And all the blackness sings

Against the boat that I´ve made

Of mutilated wings   

 

 La traducción también es de Alberto Manzano.

PARA VER Y ESCUCHAR UNO DE SUS MEJORES TEMAS, I´M YOUR MAN, PINCHA EL SIGUIENTE ENLACE:

http://www.youtube.com/watch?v=bQlR7lUDU9I&feature=fvst

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Fragmento de la novela «EN EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES», DE SERGIO BARCE

   Si en “LA CASA DE LA ARAÑA” (The spider´s house), tal y como indicaba en el anterior post, Paul Bowles retrata el proceso previo a la Independencia de Marruecos y las contradicciones que se producían en la población, otros episodios de aquellos años son igualmente relatadas en mi primera novela  “EN EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES” (Aljaima, 2000).

Obviamente yo no fui testigo de esos acontecimientos, ni siquiera había nacido, pero sí que me inspiré en un hecho en concreto que vivieron mi madre y mis abuelos maternos, y que conté de la siguiente forma: 

“…Llegó la agitación que en muchas ocasiones trae la Historia, la que se escribe de cada pueblo, y el marroquí no fue excepción. Era un día caluroso y especialmente húmedo, la ropa empapada en sudor se adhería al cuerpo y todo se volvía incómodo, lento, sucio. María, su madre y yo regresábamos de Alcazarquivir, atardecía y la guagua de la Escañuela ronroneaba acercándose a Larache. Un marroquí con el fez descansando en sus rodillas dormía sobre mi pecho, me sentía empapado de sudor pero incapaz de despertarlo. Al entrar en la ciudad, noté cierto nerviosismo en los pasajeros, las cabezas se agitaban mirando a un lado y a otro por las ventanillas de la guagua. No se veía un alma en la calle.

-¿Qué pasa? –preguntó Eduarda, la madre de María.

   A medida que seguíamos avanzando, un extraño olor ocre y desagradable se fue adueñando del ambiente. El hombre que tenía sobre mi pecho dio un sobresalto y me miró como si hubiese despertado en medio de una pesadilla.

-¿Qué es ese olor? –preguntó poniéndose el fez.

-Será una fiesta, porque allí delante hay dos muñecos colgados… -dijo el conductor señalando con una mano.

-Al-láh nos proteja… -musitó el hombre del fez.

-Toni, ¿qué pasa aquí? –me preguntó María con la voz quebrada. Pasé una mano por encima del asiento y agarré la suya.

-Tranquila. Deben ser seguidores del báxa el Raisuni –Eduarda y María se taparon la boca y la nariz con sus pañuelos.

   Los muñecos eran dos cuerpos calcinados, dos traidores a los que habían ahorcado y quemado en ejecución pública y sumaria.

   El trecho de la Estación de la Escañuela a la casa de mis suegros en el Barrio de la Bilbaína se hizo largo, interminable. Corríamos por las calles solitarias bajo el sobrecogedor olor de las cenizas que el viento derramaba por la ciudad. La ciudad era un crematorio al aire libre. Escuchábamos gritos aislados, alguna carrera, una puerta que se cerraba o un portillo que corrían. Entramos en la casa con los corazones retumbando, empapados del sudor, del calor húmedo al que se había añadido el olor del que no había manera de zafarse. Cerré la puerta con llave y, al girarme, vi que María y Eduarda se sentaban lentamente a la mesa, acercándose con las sillas a la que ocupaba el padre de María. Su corpulento cuerpo me parecía entonces diminuto, como encogido, la cabeza hundida entre los brazos que tenía cruzados sobre la mesa; era un hombre abatido, triste, que lloraba. Me impresionó verlo de esa manera.

-Manolo… ¿estás bien? –Eduarda posó una mano en su brazo. María se había incorporado y lo abrazaba por la espalda.

Mi abuelo materno, MANUEL GALLARDO, formaba parte de la Policía de Tráfico de Larache. Es el primero por la derecha

-Papá, di algo.

-Son unos hijos de puta… -murmuró, aguardando en silencio a que don Manuel se tranquilizase y pudiera hablarnos.

-Hoy las nuevas autoridades han invitado a la españolas a que asistieran a un acto de exaltación nacional a favor de Mohamed V. ¿Sabéis en qué consistía? En algo tan patriótico como el ejecutar a sus propios paisanos en la calle. A unos los han atado a unas columnas, los han insultado, les han escupido, alguno se ha meado en ellos, y para terminar los han rociado con gasolina y les han prendido fuego… Gritaban… gritaban como animales –los ojos de don Manuel se empañaban de nuevo recordando las escenas tan espeluznantes que habían soportado-. Han muerto abrasados, de dolor, aullando como perros, peor que los perros. A otros los han ahorcado…

-Lo hemos visto –dijo Eduarda tratando de que don Manuel dejase de hablar.

-Como atrapen al Raisuni… Se han vuelto locos. Y nosotros como policías españoles debemos presenciar las ejecuciones en aras de la buena armonía entre nuestros pueblos… cabrones. Asesinan a los suyos… -Manuel me observó y dibujó una mueca-. Sé lo que estás pensando –me dijo. Yo sentí cómo me ruborizaba-. Sí, qué fue nuestra guerra civil sino esto mismo. Somos una mierda. Todos somos una mierda –se incorporó y se encerró en el dormitorio.

-¿Deben estar presentes en las ejecuciones? –Pregunté ingenuo.

-Deben permanecer y tragarse las ejecuciones para que no piensen que están contra Mohamed V. Sólo trata de que no nos ocurra nada a nosotras –dijo María mirando a la puerta que había cerrado su padre”.

 APROVECHO PARA INDICAROS QUE SI PINCHAIS EL SIGUIENTE ENLACE

PODREIS ESCUCHAR LA ENTREVISTA QUE RADIO NACIONAL DE ESPAÑA

ME HA REALIZADO CON OCASIÓN DE LA PUBLICACIÓN

DE MI ÚLTIMA NOVELA

«UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE«

http://www.rtve.es/alacarta/audios/fe-y-convivencia/fe-convivencia-islam-dialogo-convivencia-sergio-barce-31-07-11/1164726/

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