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«LA CASA DE LA ARAÑA» (The spider´s house) (1955) de PAUL BOWLES

“ –Quiero que sepas que he estado allí muchas veces. He visto la podredumbre y la vergüenza en que viven los cristianos. Eso no puede ser nunca para nosotros. Te juro que son peores que los judíos. ¡No, te juro por Alá que son peores que los judíos ateos de la Mellah! Así que si hablo así de ellos no es porque hombres como Si Kaddour o esa carroña de Abdeltif o Wattanine me lo hayan contado. Lo que ellos dicen puede ser verdad, pero su razón para hablar así es falsa, porque es política. ¿Sabes lo que es la política? Es la palabra francesa para decir mentira. Kdoub! ¡Política! Cuando oigas decir a los franceses: nuestra política, sabrás que quieren decir: nuestras mentiras. Y cuando oigas decir a los musulmanes, los amigos de la independencia: nuestra política, sabrás que quieren decir: nuestras mentiras. Todas las mentiras son pecados. Así que, dime, ¿qué disgusta más a Alá, una mentira dicha por un nazareno o una mentira dicha por un musulmán?

Amar creyó intuir dónde quería ir a parar su padre. Le estaba previniendo para que dejara de tener relaciones con algunos de sus amigos, con los que a veces jugaba al fútbol o compartía una tarde en el cine, y que eran conocidos por ser miembros del Istiqlal.

(…) –Es peor que mientan los musulmanes –prosiguió su padre-. ¿Y quiénes, de entre todos los musulmanes, cometen el mayor pecado al mentir o robar? Un jerife. Y gracias a Alá tú eres un jerife…”

PAUL BOWLES

Magnífica novela ubicada en los años previos a la independencia de Marruecos, los años convulsos frente al domino francés, todo ello visto desde diferentes puntos de vista: el de Amar, ese chico idealista, musulmán hasta la médula, que cree a pies juntillas en la independencia de su país pero que va descubriendo que el Istiqlal ampara a unos marroquíes con los que no se identifica; el de Stenham, el americano, un tipo que ama al Marruecos tradicional y que teme su transformación hacia el desarrollo como una forma de prostituir al país, y, finalmente, el de Lee, la chica que acaba enamorándose de Stenham, que sólo cree en el futuro y en que el país se occidentalice.

 “-Lo que quiero decir es que desde su punto de vista una cosa no procede de otra. Nada es consecuencia de nada. Todas las cosas sencillamente son, y no hay que hacer preguntas. Incluso el lenguaje que hablan se construye entorno a eso. Cada hecho está aislado, y no depende de los otros. Todo se explica gracias a la constante intervención de Alá. Y pase lo que pase, tenía que pasar y ya estaba decretado desde el principio de los tiempos, y no hay forma de imaginar siquiera cómo una cosa, cualquier cosa, podría haber sido distinta de cómo es.

-Es deprimente –dijo ella.

Él se echó a reír.

-Entonces me he explicado mal. Debo de haberme olvidado de algo importante. Porque no hay nada deprimente en todo eso. Excepto lo que ha ocurrido aquí con la llegada de los cristianos –añadió Stenham con un deje de amargura-. Cuando vine aquí por primera vez era un país puro. Había música y bailes y magia todos los días en la calle. Ahora se acabó, todo se acabó. Incluso la religión. En unos cuantos años más, el país entero será como el resto de los países musulmanes, simplemente un enorme barrio pobre de Europa, lleno de odio y miseria. Lo que han hecho los franceses con Marruecos puede ser deprimente, sí, pero lo que era antes, ¡nunca!”

Y todo ello en paralelo con el cambio que se produce lenta pero inexorablemente en Amar, que pasa de odiar y desconfiar de esos nazarenos a desear al final marcharse con ellos porque Stenham es el único que realmente le ha demostrado cierto respeto y afecto. Novela que entronca directamente en su relato “El tiempo de la amistad”, sin duda, y del que ya he hablado en otro artículo.

 “Stenham no pareció escucharla.

-Este crío está partido por la mitad –dijo-. Todo Marruecos está delante de usted, mírelo. Dice una cosa ahora, y dentro de un minuto lo contrario, y ni siquiera se da cuenta de que se contradice a sí mismo. No puede ni decir de qué lado están sus simpatías.

(…) -Sí, sí, sí, ya lo sé –dijo Stenham con exagerado cansancio-. En lo que a mí concierne, por cierto, eso es igual de aburrido, aunque mucho más falso. Lo que quiero decir es que él ama el mundo de la ley coránica porque es su mundo y al mismo tiempo lo odia, porque su intuición le dice que está en un momento crítico. Ya no puede esperar más de él. Y nuestro mundo también lo odia, sólo por sus principios generales, y con todo es su única esperanza, la única salida, si es que él personalmente tiene alguna, cosa que dudo.

Lee se sirvió media taza de café, lo sorbió, y al encontrarlo frío, lo dejó donde estaba.

-Habla usted como si se tratara del pequeño conjunto de circunstancias de este chico en concreto… (…) Todos van a abandonar su antigua forma de pensar para adoptar la nuestra, sin ningún género de duda. Ni siquiera es un problema. Sencillamente, no se hacen preguntas sobre ello. Y aciertan, aciertan, aciertan, porque nuestra manera de hacer las cosas resulta que funciona y ellos lo saben.

(…) Era lamentable que ella tuviera que tener opiniones, había sido tan agradable estar a su lado antes de que empezara a expresarlas. Y de otra parte, la terrible verdad era que ni ella ni él estaban en lo cierto. Ni a los musulmanes, ni a los hindúes, ni a cualesquiera otros les serviría de nada seguir adelante, ni tampoco, si ello fuera posible, les haría ningún bien permanecer igual que estaban…”

Tánger

 Escribe tan delicada y elegantemente que cada página resulta un gozo, un enorme homenaje a Marruecos y a sus gentes que, en la novela, son descritos tan acertada y fielmente que es imposible no sentir que se está allí. Personalmente, es una obra crucial para entender a Paul Bowles y su relación con Marruecos, sus pensamientos, su ideal, Y también la considero una de las mejores novelas del autor americano. Escrita con esa tensión latente que baña sus novelas de ambiente marroquí, se mueve entre una aparente imposibilidad de entendimiento entre los occidentales y los marroquíes, y ese placer interno que experimenta cuando está entre las gentes de este país. Deduzco que Bowles trata con desafección a sus personajes occidentales porque en el fondo los cree ineptos y torpes para entender otra cultura diferente; y, sin embargo, es en los personajes de origen marroquí en los que se percibe una relación más afectuosa por su parte, como si tratara de preservarlos contra algo ignoto pero peligroso.

En cualquier caso, esta novela escrita en 1955 te sumerge en los años previos a la independencia de Marruecos y sirve de testimonio de la época, reflejando además su lucha interna por comprenderse como pueblo y como nación; novela y documento casi histórico, una obra extraordinaria y bella.

 Sergio Barce, agosto 2011

 Los fragmentos de la novela los he tomado de la edición de Noviembre de 2008, publicada por Seix Barral, con traducción de Rafael Garoz y Carmen Viamonte.

 

 

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Fallece el pintor CLAUDIO BRAVO, íntimamente vinculado a TÁNGER

Claudio Bravo, autorretrato

El pasado 4 de junio, fallecía el artista plástico Claudio Bravo a causa de un ataque de epilepsia. Vinculado íntimamente con Marruecos, sus pinturas, internacionalmente conocidas, hablan por sí solas. Sirva esta pequeña muestra de su obra pictórica de pequeño homenaje y recuerdo.

Claudio Bravo nació en Valparaíso (Chile) en 1936, y ha fallecido en Taroudant (Marruecos). Desde 1972 residía y pintaba en Tánger. De estilo hiperrealista, su primera exposición la realiza con sólo diecisiete años.

Retratista, se dice de él que recuerda enormemente a Velázquez. Sea como fuere, sus pinturas asombran.

Babuchas

El Adivinador

Tras pasar por Madrid, se instaló definitivamente en Tánger en 1972, donde adquirió una gran mansión, cuyo interior transformó por completo derribando todas las paredes para que la luz entrara a raudales, la luz mediterránea tan presente en sus cuadros.

El Velo

Paisaje de Tánger

Expuso en los mejores museos, como el Metropolitan o el de Arte Moderno, ambos de Nueva York, y en los museos de Mexico o Santiago de Chile. El Museo del Prado también posee algunas de sus obras, entre ellas esculturas que fueron donadas por el propio artista. Sus imágenes de Marruecos, de los marroquíes, de la luz del país, arrancadas de la realidad igual que fotografías captadas por su retina, el instante, el momento, todo queda en el aire suspendido por una técnica perfecta.

Sergio Barce, junio 2011

El turbante rojo

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Otros libros, otros autores: CUENTOS REUNIDOS (2010) de PAUL BOWLES

El pasado año se publicó el volumen

«CUENTOS REUNIDOS» de Paul Bowles

en edición, intrroducción y notas de Rodrigo Rey Rosa

para la editorial Alfaguara.

 <Bajo la luz gris de la mañana, el hombre miraba desapasionadamente al profesor. Con una mano le apretó las narices. En cuanto el profesor abrió la boca para respirar, el hombre le agarró la lengua y tiró de ella con todas sus fuerzas. El profesor sintió náuseas, trató de recuperar el aliento; no vio lo que iba a ocurrir. No llegó a distinguir el dolor causado por el brutal estirón del dolor causado por el filo del cuchillo. Luego vino un interminable período de asfixia, mientras el profesor escupía sangre mecánicamente, como si él mismo no fuera parte del proceso…>  (Del relato <Un episodio distante>)

 Como presumía, este libro recopilatorio de varios de los relatos de Paul Bowles no podía defraudar, y no podía hacerlo porque la mayor parte de ellos son familiares para quienes somos asiduos del autor americano que se afincó en Tánger. No hay, pues, sorpresas, pero sí deleite, deleite por volver a leerlos, deleite por gozar de buena literatura.

     <Sólo dos días después, él la llevó a su habitación. Como suponía, era hermosa. Aquella noche fue muy dichoso, pero por la mañana, cuando ella se fue, comprendió que quería estar con ella todo el tiempo. Quiso saber cómo era la casa de su tía y cómo pasaba el día. Así comenzó para Lahcen una mala época. Era feliz únicamente cuando ella estaba con él y podía llevarla a su cama, y verla a ella tendida a un lado y la botella de coñac al otro, erguida en el suelo al costado de la almohada, donde podía asirla fácilmente. Cada día, después de que ella se fuera, yacía inmóvil pensando en todos los hombres que podría ir a visitar antes de regresar con él. Cuando le hablaba de esto, ella se reía y le decía que pasaba todo el tiempo con su tía y su hermana, que ahora había llegado de Meknes. Pero él no podía olvidar su preocupación.> (Del relato <Historia de Lahcen e Idir>)

 Por supuesto que, a mí, de los maravillosos cuentos que se recogen en este volumen, son los ambientados en Marruecos los que me interesan más y, sinceramente, creo que son los mejores del volumen.

Relatos como <Junto al agua> (By the water, 1945), <Mil días para Mokhtar> (A thousand days to Mokhtar, 1948), <Historia de Lahcen e Idir> (The stroy of Lahcen and Idir, 1961) o <Misa del gallo> (Midnight Mass, 1979), se entrelazan con algunas obras maestras (esto es una opinión personal) como <Un episodio distante> (A distant episode, 1945), <El tiempo de la amistad> (The time of friendship, 1962) o <Allal> (1976).

 <Durante el desarrollo de su mutua amistad había llegado a pensar que él era muy semejante a ella, aun cuando supiera que cuando lo conoció era diferente. Ahora comprendía la peligrosa vanidad que estaba implícita en su fantasía: sin ninguna razón, había supuesto automáticamente que su vinculación con ella había sido en definitiva beneficiosa para él; que como consecuencia de su relación con ella, era inevitable que él hubiera mejorado. En su deseo de verlo cambiar, había empezado a olvidar cómo era Slimame en realidad. <Nunca llegaré a comprenderlo>, pensó con impotencia, convencida de que por el hecho mismo de sentirse tan cercana a él, nunca podría observarlo desapasionadamente.>  (Fragmento del cuanto <El tiempo de la amistad>)

Paul Bowles

 Un libro, en fin, para tenerlo siempre a mano y releer las historias de Paul Bowles, saboreándolos, mientras nos sumergimos en algún paisaje al borde del desierto o en una barraca a las afueras de Tánger, mientras experimentamos las alucinaciones de alguno de sus personajes tras haber fumado kif o tomado majoun, o quizá, simplemente, descubrimos la vida de algún europeo que, a través de la socarrona mirada de Bowles, trata de adivinar el alma marroquí. Una gozada.   Sergio Barce

 

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