UNOS VERSOS DE «LAS MIL Y UNA NOCHES»

La sensualidad es uno de los elementos esenciales de Las mil y una noches, y, de entre sus páginas, reproduzco el siguiente fragmento y los siguientes versos:

“…Pero, completamente desnuda, la adolescente ya se había tirado al agua y había desaparecido en el fondo del estanque. Cuando sacó de nuevo la cabeza, al mozo se le olvidó todo: le pareció que era como un fragmento lunar, que su cara se asemejaba al plenilunio en todo su esplendor, o a la claridad que anuncia la aurora por encima del horizonte… La contemplaba a sus anchas y sin rebozo, mientras ponderaba su figura, sus senos redondeados, sus nalgas, que se estremecían con el más ligero movimiento. Tan desnuda como Alá, su Señor, la había creado, la muchacha se dejaba admirar. Entre suspiros emocionados, el joven le dedicó estos versos:

 

¡Qué figura tan perfecta la tuya!

Si la comparo con una flexible

y tierna rama, no te haría honor,

hasta imperdonable sería mi falta.

 

Porque una rama bella sólo es

si cubierta de hojas está,

mientras que tu belleza sólo brilla

en tu más completa desnudez.

 

Y estos otros:

 

¡Flecha que tus ojos han clavado

en el fondo de mi alma!

Rosas púrpuras serían tus mejillas,

de no ser la sombra de ese lunar.

 

Tu talle, tan esbelto como lanza,

como tal y rígida destaca,

aunque tú la curvas al andar

para incitarnos aún más,

no tanto por descuido

como por mitigar

la aflicción en que el alma

se deja atormentar.

 

¡Ay de los que viven el amor con pasión!

¡Cuántos sufrimientos y heridas,

cuánto cuesta a él renunciar!

 

Tomado del primer volumen de Las mil y uno noches publicada por Edhasa, de la edición de René R. Khawam, con traducción de Gregorio Cantera.

Sergio Barce, abril 2022

ODALISCA, 1862 – MARIANO FORTUNY
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Un pensamiento en “UNOS VERSOS DE «LAS MIL Y UNA NOCHES»

  1. Joana dice:

    Una de las frases del discurso de Cristina Peri Rossi (leído por Cecilia Roth), para agradecer el Premio Cervantes 2021, decía: «…Mi tío, que era un buen lector cervantino, me advirtió que las mujeres no escribían y que si escribían se suicidaban… como Alfonsina Storni…»

    Pero Sherezade, el personaje de Las mil y una noches, no sólo no se suicidó sino que fue la principal narradora de aquellas fantásticas y magníficas historias que consiguió para ella misma -una mujer- su libertad y una larga vida junto a su sultán. Y todo gracias a ese seductor poder de la palabra.

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