El pasado 17 de diciembre se presentó en Málaga el libro «Los colores de la Memoria. Ruta de arquitectura para viajeros emocionales» que es una extensa y completísima guía de viajes escrita por la historiadora Mónica López Soler, que ha realizado un trabajo excepcional.
Su ruta nos lleva a ocho ciudades: Málaga, Tánger, Tetuán, Arcila, Chauen, Alhucemas, Nador y Larache. Mónica me pidió algún material y yo, gozosamente, se lo facilité de inmediato, sin imaginar que su trabajo fuera de esta envergadura. Nunca he visto una guía como la que ella ha confeccionado, dirigida, como ya indica su título, a viajeros emocionales, y sinceramente lo logra con creces. Mónica no se limita a indicar el itinerario, también acompaña con sus palabras y con las profusas y ricas imágenes incluidas en el libro al visitante que, gracias a ella, ve algo más que la arquitectura de las calles que explora: descubre el alma de cada ciudad.
El capítulo dedicado a Larache es magnífico. Dice Mónica López en los primeros párrafos:
«Maquillada por la pátina atlántica del clima y de la luz, Larache es la cal manchada de azules marineros y el cálido color de la bienvenida que se reparte por sus puertas: el color de la tierra, el del ladrillo y la piedra, que invitan a cruzar dimensiones mitológicas, históricas y reales.
Conocedora y emocionada de su patrimonio se vuelve presumida y se muestra al visitante con humilde vanidad, compartiéndose con pasión, tal como lo hacen sus habitantes, pues de ellos está hecha la ciudad».










