“IFNI. LA ÚLTIMA AVENTURA COLONIAL ESPAÑOLA”, UN LIBRO DE CHAVES NOGALES

IFNI Chaves Nogales portada

Los libros y artículos del periodista sevillano Manuel Chaves Nogales han sido uno de los descubrimientos más fascinantes de los últimos años. Entre sus obras destacaría, por supuesto, su emocionante La defensa de Madrid (Espuela de Plata – Sevilla, 2011) y A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España (Libros del Asteroide – Barcelona, 2013).

Y tras leer la novela de Miguel Sáenz, Territorio, de la que escribí una reseña, me animé a leer otro libro de Chaves Nogales: Ifini. La última aventura colonial española (Almuzara – 2013).

Libro curioso y excepcional, que recoge los artículos escritos por Chaves Nogales para el diario Ahora, cuando en 1934 fue enviado como corresponsal para cubrir la noticia de la toma de la plaza de Sidi Ifni por el ejército español en nombre de la República. Plaza que, años después, pasó a convertirse en provincia española.

La calidad literaria de este periodista y escritor convierte sus crónicas en una verdadera delicia para la lectura. De las páginas de este libro, me ha llamado la atención su primera parte, en especial los artículos dedicados al sultán azul, chej Muley Mohamed Mustafá Mrabeh Rabbu Ma-el-Ainin, es decir, <el criado por los dioses>, como el siguiente:

“UNA INTERVIÚ CON EL SULTÁN AZUL.

 …POR QUÉ ES AZUL EL SULTÁN AZUL

El sultán azul es azul porque sus ropas azules se destiñen y le manchan la cara y las manos. La culpa es de la falta de probidad de la industria textil francesa. Hace un siglo que las fábricas de tejido de Francia empezaron a mandar sus piezas de tela azul a Mauritania. Los telares indígenas no podían competir con las hilaturas francesas y todos los habitantes del desierto empezaron a liarse la cabeza con estas telas teñidas con malas anilinas, que daban un viso azulado a sus rostros. Se creó pronto la leyenda: aquella tintura azul protegía la piel contra las picaduras de los insectos y las infecciones del desierto. Y ya no ha habido manera de que los indígenas prescindan de ellas. La industria textil europea ha llegado a fabricar telas de colores más sólidos, pero ya es inútil. El buen berebere buscará siempre esta tela mal teñida que hace ochenta, cien años, exportaban al desierto unos fabricantes franceses poco escrupulosos.

Por eso es azul el sultán azul; únicamente por eso.”

Y también ese toque romántico con el que emboza sus entrevistas, dotándoles de un aura casi mística y fabulosa. El diálogo que mantiene con el sultán azul es, sencillamente, precioso:

 “CUANDO EL SULTÁN ERA VICTORIOSO Y FELIZ

-Cuéntame -le digo- algo de tus tiempos de poderío; algún recuerdo de tu juventud, de tu infancia, de la vida en casa de tu padre, el guerrero victorioso. ¿No recuerdas nada?

Entorna los ojos, y con ademán enfático contesta:

-Se olvidan los días ingratos, esos días en los que el sol tuesta la piel y los hombres caen rendidos de hambre y de sed en el desierto; se olvidan los días en que, bajo el agobio del sol, a punto de perecer, hay que abrir el vientre a los camellos para ocultar la cabeza en las entrañas del animal y beber su sangre. Pero los días gratos, los días de agua clara y corriente, ¿cómo se pueden olvidar? Presentes los tengo siempre; más presentes en estas horas de infortunio. El libro de mi vida está escrito por mí. Cuando alguna vez vayas a mi casa y yo esté en ella y pueda recibirte como a mi huésped lo leerás y sabrás de mí.

-Eres poeta -le digo-; ¿podrías recitarme algo tuyo?

-Yo te haré una poesía cuando pueda sentir y pensar.

Y termina recitando una vieja poesía berebere, que el intérprete traduce así:

Aunque se vista de seda y sobre seda se acueste,

un hombre no será jamás hermoso

en un país que no sea aquél en que ha nacido.

¿Qué puede la lima sobre la roca?

¿Qué puede la sierra sobre el agua?

¡Alá! ¿De qué sirve la belleza

para quienes no pueden conocerla?

¡Alá! ¿Qué puede sobre mí

aquél que no me ame?

Mis pies. Ellos me sostienen.

Mi lengua. Con ella hablo.

Cabo Juby, 19 de abril. (Ahora. Madrid, 24-04-1934)”

Pero también es curioso y atractivo leer todo lo que Chaves Nogales iba desvelando a los lectores del diario Ahora con relación a esa leyenda que corría de boca en boca acerca de que, tras doce años del desastre de Annual, aún quedaban prisioneros españoles de aquel descalabro en manos de los rifeños, artículos que se incluyen en este volumen. Leyenda que desmontó con pruebas irrefutables. Un episodio de nuestra historia que siempre me ha atraído.

CHAVES NOGALES

MANUEL CHAVES NOGALES

Cuando Chaves Nogales comenzaba este periplo, camino de Sidi Ifini, recaló en Agadir a mediados de abril de ese mismo año de 1934, atrapado aún entre los inconvenientes y problemas que surgían en su viaje para llegar al “territorio”. Y ahí detalla algo muy pintoresco y sugerente, una imagen que me ha hecho recordar la película de Billy Wilder Cinco tumbas a El Cairo (Five graves to Cairo, 1943) y, de alguna manera, el Rick´s Bar de Casablanca. Escribe Chaves Nogales:

“…Vuelvo desesperanzado al hotel. Un magnífico hotel que nada tiene que envidiar a los mejores de Europa. Los franceses han gastado cuatro millones en construir este hotel, en el que los oficiales que vuelven de las operaciones disfrutan por poco dinero del confort más refinado, juegan al tennis cara al mar y se emborrachan un poco con los cocktails que les elabora un barman moro, con tanta fantasía como Pedro Chicote…”

Y al leer este párrafo me acordé de Alberto Gómez Font, cuidador de palabras y partisano de cocktails, y lo copié, como he hecho ahora, y se lo envié por messenger. A Alberto le encantó. Y es que Manuel Chaves Nogales tenía una pluma tan detallista y primorosa como su lúcida mirada sobre la realidad española de los años en los que vivió.

Un libro muy bonito. Y un testimonio sorprendente de una conquista llevada a cabo sin que en su momento se disparase un solo tiro.

Sergio Barce, junio 2020

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4 pensamientos en ““IFNI. LA ÚLTIMA AVENTURA COLONIAL ESPAÑOLA”, UN LIBRO DE CHAVES NOGALES

  1. Luis Moratinos Cuyaubé dice:

    Me la recomiendas como.buen trabajo sobre la guerra de Sidi Ifni… Saludo Luis

  2. Alberto Mrteh dice:

    Mil gracias por el descubrimiento.
    Ahora sí que me encantaría viajar de nuevo a Sidi Ifni.
    Alberto Mrteh (el zoco del escriba)

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