Margaret Atwood escribió en su novela «El cuento de la criada» (The Handmaid´s tale):
«La noche es para mí, me pertenece; puedo hacer lo que quiera, siempre que me quede callada. Siempre que no me mueva. Siempre que me estire y me quede inmóvil.»
Gilead ya está aquí, y se extiende como una mancha de aceite desde Estados Unidos hasta los más recónditos lugares.
