Archivo Anual: 2012

LARACHE vista por… SARA FERERES DE MORYOUSSEF – Semblanza de Larache I – II

Durante al año 2007, Sara Fereres escribió una serie de pequeños comentarios y recuerdos sobre su ciudad, sobre Larache, que tituló como <Semblanza de Larache>. Su hija Raquel me las ha enviado para que podamos leerlas, así que ahí van sus dos primeras Semblanzas…

Sergio Barce, junio 2012

Medina de Larache

Semblanza de Larache I

 Larache es una pequeña ciudad marroquí bañada por el río Lucus. Fue fundada por los bereberes quienes usaron el apelativo árabe <Al -´Araish>. Esta pequeña ciudad se halla situada muy cerca del asentamiento fenicio Lixus cuyas ruinas son un atractivo turístico en el presente. El río Lucus (nombre romano derivado del Lixus fenicio) desemboca al noroeste de la costa Atlántica y lame las riberas y acantilados de nuestra amada e inolvidable  patria chica. Mis recuerdos datan desde comienzos de los años l930 hasta los sucesivos, que finalizaron en l95l, cuando emigré a Casablanca, una moderna ciudad de Marruecos francés en aquella época situada a pocas horas  de Larache.

Cuando abandoné la ciudad de mis más caros recuerdos no fue nada fácil, aunque fue necesario debido a que las circunstancias obligaron a numerosos amigos y amigas  a hacer lo mismo que… “menda”. Todos deseábamos marchar en busca de mejores oportunidades laborales las cuales no existían en nuestra ciudad. A partir de los años l936 hasta l946 nuestras familias estuvieron sujetas a sufrir ciertas penalidades durante la guerra civil española (1936-l939) la cual dejó algunas secuelas negativas para algunos  larachenses contrarios al régimen franquista. 

Entre  l939 y l946, debido a otra guerra la  pavorosa, Guerra Mundial II mi propia familia, de nacionalidad británica, se sintió afectada por causa del régimen fascista que imperaba en la zona española marroquí. No obstante, es justo reconocer  que  un solo miembro de ella sufrió acoso y prisión por parte de las autoridades españolas. Es importante señalar que éstas mantenían un régimen de respeto hacia todos los habitantes de  la población marroquí, así fueran de religión hebrea, musulmana o católica. No obstante algunos judíos y numerosos cristianos sufrieron encarcelamiento y maltrato porque eran miembros pertenecientes a la masonería, o tenían tendencias republicanas.

En Larache, todos  los pobladores pertenecientes a cualquiera de las tres razas manteníamos una convivencia fraternal, y respetuosa entre nosotros. La enseñanza se hallaba a cargo del “Ministerio Español de Enseñanza”, el cual imponía la obligatoriedad de una educación, netamente española, en  las instituciones educativas, respetando, al mismo tiempo, a otros colegios de enseñanza francesa, además de la mencionada educación española. Aunque la ideología nacionalsocialista se difundió, ello no impedía que tanto los israelitas así como los musulmanes educaran  a sus hijos según la tradición  religiosa de sus ancestros. Es importante señalar que las autoridades respetaron a estos súbditos durante el curso de su mandato. Los  colegios y  los liceos admitían a los alumnos de las tres religiones, incluso en aquellos  regentados por monjas, sacerdotes y militares. Los alumnos que profesaban la religión judía o la musulmana estaban exentos de asistir a las clases de religión católica. Lo mismo ocurría en el caso de los colegios musulmanes y judíos respecto a los alumnos de fe cristiana.  Actualmente, el recuerdo que conservamos de Larache y de nuestros entrañables amigos de las tres religiones es imborrable. El espacio de “Internet” denominado “Sefarad” es prueba de ello y hace que me sienta complacida, cuando es tan fácil contactarme con  numerosos  ex – habitantes de nuestra ciudad así como con los también “exilados” de otras, que habitaron en nuestro muy amado Marruecos español.

Sara Fereres de Moryoussef (alias, Zahrita la Queshadora). Caracas Noviembre. 2007.

Sara Fereres en la Berberisca de su nieta Shari

Semblanza de Larache II

 No sé si algunos de los emigrados que vivieron en Larache antes de la Independencia de Marruecos aun recuerdan cuán aseada era nuestra ciudad. Recorrer toda la “Avenida Generalísimo Franco” y llegar hasta la Plaza de España era un verdadero placer. Aceras impolutas, salvo alguna que otra hoja de árbol seca era lo único que pisábamos. Esta avenida se hallaba flanqueada de árboles verdes y frondosos en primavera. En otoño se veían cargados de hojas secas rojizas que el viento esparcía por doquier, dejándolos peladitos. Desde  la zona que llamábamos “Los cuatro caminos”, hasta el final de la avenida que desembocaba en el “Balcón del Atlántico”, aquel paseo era una verdadera delicia. En cualquier estación del año, lo disfrutábamos. Lo que recuerdo con más admiración era la puesta de sol, es decir, el ocaso. Parecía un ensueño, algo irreal: una belleza que te dejaba sin aliento. ¡Ayyy… mi Larache! Como te añoro.

La mayoría de los edificios y chalets  deslumbraban, debido a su blancura y la vegetación de sus cuidados jardines: flores, arbustos y césped. Toda la avenida comprendida entre el comienzo de los chalets, hasta llegar al edificio blanco de “Correos” decorado con su atractiva techumbre de color verde brillante, atrapaban la mirada de propios y extraños. Las aceras contaban con bancos de madera, hasta el final de los muros a ambos lados de la carretera jalonada de amplias aceras, que aislaban el cementerio marroquí “Lal-la Mennana”, de la propia avenida.  De inmediato aparecía el precioso e inolvidable jardín de “Las Hespérides”. Éste se hallaba protegido por las murallas del “Castillo de Las Cigüeñas”. Un fuerte portugués (en mi época era La Comandancia) coronado por una antigua Mezquita conocida como, “el reloj de la torre”. Aun perdura, enhiesta y orgullosa, a pesar de “los cambios de dueño” que ha sufrido nuestra inolvidable ciudad. Ese hermoso y amado lugar fue el jardín de nuestros juegos durante la infancia. Las parejas lo disfrutaban como el paseo romántico de su época juvenil. Comprobé que seguía casi igual a como lo dejé cuando tuve el placer de visitarlo en el año1985. El jardín era lo primero que veía cuando, nada más despertar, me asomaba a la ventana. El edificio donde habitábamos los Fereres estaba situado justo enfrente del jardín, un lugar inolvidable y añorado hasta el día de hoy.

SARA FERERES

Creo que por hoy termino el relato, la nostalgia es demoledora y no puedo seguir. Los recuerdos llegan a borbotones, por eso creo que es mejor dejarlo para otro día. No pienso defraudarlos ya que seguiré contando más sobre Larache, en otra oportunidad.

Y ahora, hatta pronto (D.M). Hoy “no hay haquetía, no tengoy játar”. Perdonaime.

Sara Fereres de Moryoussef (Alias, Zahrita la Queshadora). Caracas Noviembre. 2007. 

LARACHE – foto de los archivos de la web de Houssam Kelai

«ESA FOTO DE LA OTRA BANDA», un relato de SERGIO BARCE

Sobre una foto de la otra banda que me ha enviado Pepe García Gálvez, pero que es una estampa que hemos visto muchas veces, he construido este pequeño relato.

ESA FOTO DE LA OTRA BANDA

Ahí están de nuevo. Veo esta fotografía de la otra banda y vuelven como la marea.

Es cierto lo que digo, y es probable que a ti te ocurra lo mismo. ¿Es que no lo oyes? ¿Es que no lo hueles? Lo sientes igual que yo, ¿no es así?

No sé en qué año se tomó la imagen, pero bien pude andar por ahí. No sé en qué año se quedó esa imagen congelada para siempre, pero todo regresa subrepticiamente y se apodera de mis sentidos.

Miro la fotografía. La escudriño un rato y me doy cuenta de que sé exactamente cómo huele el aire, de que sé exactamente qué sentiría en la planta de mis pies si ahora estuviese pisando esa arena, de que sé exactamente qué notaría si subiera por las piedras tratando de alcanzar el espigón, también de que sé cuál es la dureza exacta del propio espigón si me pusiera a pasear en dirección al faro. ¿No es curioso? Te ocurre exactamente lo mismo, claro, me lo imagino, lo sé.

Hagámoslo. Metámonos en esa foto de la playa de Larache, atravesemos el daguerrotipo e imaginemos que viajamos a ese año en concreto, aunque dé igual el año en realidad. Imaginemos que podemos hacerlo…

Salgo del agua. Adivino la temperatura, que es más templada que la de la playa peligrosa, porque el Lukus seduce con dulzura a las aguas frías del Atlántico, y camino por la orilla. Sigue leyendo

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Otros libros, otros autores: LETRAS MARRUECAS. Antología de escritores marroquíes en castellano, de CRISTIÁN H. RICCI

CRISTIÁN H. RICCI, de quien he hecho referencia en varias ocasiones, acaba de publicar un interesante estudio titulado <Letras marruecas. Antología de escritores marroquíes en castellano> (Ediciones del Orto, 2012).

El libro se puede adquirir en:

edicionesclasicas@gmail.com

Entre los autores seleccionados por el profesor Ricci, incluye a dos buenos amigos comunes: el poeta Abderrahman El Fathi y el narrador Mohamed Lahchiri. De la introducción al libro espero reproduzco los párrafos que hablan de estos dos autores. En el estudio también se analiza la obra de autores como Ahmed Ararou, Ahmed el Gamoun, Larbi el Harti y Saïd el Kadaoui.

Sergio Barce, junio 2012

CRISTIAN H. RICCI

INTRODUCCIÓN

La redacción de una antología de literatura marroquí en castellano destinada al gran público, pero al mismo tiempo provista de la indispensable solvencia científica, plantea una serie de problemas a los que el compilador/editor debe buscar solución adecuada. Si adoptamos un criterio amplio, habría que incluir la producción moralizante, costumbrista, antropológica y algún que otro texto de carácter filológico o didáctico cuyo fin cientificista está bastante lejos del sentido más estricto, muy subjetivo por cierto, restringido a <las buenas letras>, objetivo primordial de esta antología. No sé si con acierto, el lector juzgará, me he decantado en esta oportunidad por esta segunda posición, reservando para otra antología la <literatura utilitaria> (aunque ya las hay muchas y de variado pelaje, incluyendo una hecha por este mismo editor en colaboración con el Dr. Ignacio López Calvo, Caminos para la paz. Literatura israelí y árabe en castellano. Buenos Aires: Corregidor, 2007).

El segundo problema con el que he tenido que enfrentarme estriba en puntualizar de modo esquemático las características de la escritura marroquí en lengua castellana y sus diferencias con las <letras castellanas occidentales>, para debida advertencia del lector profano. A dicha labor le he dedicado dos libros y varios artículos. Por ende, no quiero correr el peligro de convertir a esta presentación/introducción en un fárrago de nombres, títulos y fechas. Intentaré salvar la densidad de información mediante una ponderada (aunque breve) valoración de cada autor aquí antologado y la profusión de textos, en cuya selección el lector podrá advertir, como es lógico, las preferencias del editor. Completaré esta introducción con una bibliografía básica sobre el tema y un índice de nombres propios.

ABDERRAHMAN EL FATHI

(…) La poesía de El Fathi intenta mostrar la <ahoridad> de un país en colisión entre la cultura occidental y oriental. El enfrentamiento entre la modernidad y la tradición, entre la penuria existencial de la miseria social y el mundo de maravillas que llega a través de la imagen satelital de Televisión Española son resumidos magistralmente en estos pocos versos (que dicen mucho):

Nunca fue tan oscura

nunca vio un resquicio de luz

África se destiñe en su travesía,

su ropa llega sola al blanco amanecer

todos bailan a su son

desfilan en su honor

ofrendas como espaldas.

 (África 65).

Una lectura rápida arroja un manojo de perspectivas de análisis: observamos que esa África que se destiñe es la que pierde identidad al querer parecerse al blanco europeo; es el África celebrada por su música y por la mercantilización-orientalización europea de sus costumbres, en el morbo que producen las imágenes televisivas desgarradoras de los pateristas; es el África que ofrenda sus espaldas mojadas al mar y la que se desloma en los campos de Almería y Levante. Por otro lado, la poesía de El Fathi evidencia la pugna entre la nostalgia del imperio perdido y el deseo de revivir las glorias de aquel imperio culturalmente majestuoso y principalmente ecléctico o averroísta, que promovía la unidad del entendimiento agente en todos los hombres, sin fronteras geográficas, filosóficas ni religiosas. En consecuencia, hay que considerar que la aplicación de la doctrina averroísta del final de la Edad Media, también sostiene la tesis de la doble verdad o lo que, en la modernidad, James Clifford denomina <two-sidedness>, W.E.B. Du Bois <double consciousness>, y Richard Wright <two warring souls in one black body> o <double vision>, según la cual algo puede ser verdadero en filosofía y falso en la práctica, o a la inversa. En esta vertiente, el mundo globalizado de hoy no sólo reditúa el nuevo fenómeno cultural híbrido, basado en la libre transmisión y aceptación selectiva de distintas corrientes filosóficas e ideológicas, sino que también, y al amparo del racionalismo cristiano de la Ilustración europea, estos países proceden a la imposición de una política de doble rasero que trata de inculcar falsamente <procesos democráticos> de conveniencia y <libre mercado> que validan nuevos desplazamientos, económicos y culturales, y exterminios masivos. Por ende, la metáfora de la frontera utilizada por El Fathi (evidente, por cierto, desde el título mismo de sus textos) es decisivamente eficaz para explicar este tipo de fenómenos eclécticos y contradictorios.

MOHAMED LAHCHIRI

(…) Finalmente, los cuentos de Lahchiri manifiestan más claramente que ningún otro autor marroquí en lengua castellana que la escritura posmoderna y la poscolonialidad representan dos caras de la misma moneda (Mignolo dixit). Su narrativa fronteriza, <laboratorio de la posmodernidad> (Néstor García Canclini) <en sí un género indefinido entre autobiografía y ficción> se coloca en distintos lugares de enunciación (Mignolo) para representar aspectos de la modernidad, (neo)colonización y la representación de la evolución de los distintos órdenes imperiales desde la época del Protectorado. Para tal fin, en la narrativa de Lahchiri se observa la <negociación representativa> de autores y obras <consagradas>/<alta cultura> con ciertas formas y géneros de la cultura mass-mediática y las experiencias cotidianas de los protagonistas de sus cuentos. Apunta así Lahchiri a la descolonización y la transformación de la rigidez de la frontera epistémica y territorial establecida y controlada por la colonialidad del poder durante el proceso de construcción del sistema-mundo moderno/colonial (Mignolo). Sus historias locales no se pueden reducir a una historia nómada universal como la propuesta por Deleuze y Guattari o al universalismo deconstruccionista que reclama la ley de la lengua y borra la colonialidad del poder atrincherada en la lengua y la epistemología (Mignolo).

Concluyo diciendo que los textos seleccionados en esta antología se insertan perfectamente en el marco del post-colonialismo y de la hibridación cultural, por ser narraciones y poemas comprometidos, por proponer un tercer espacio en el que el ser magrebí, y en general el ser africano, puede dialogar con otras literaturas periféricas y con el Norte exponiendo un nuevo modelo de heterogeneidad cultural. Los textos que el lector está a punto de descubrir representan la voz de lo humano, están enraizados en la prehistoria, representan las heridas de la historia del Marruecos colonial y sobresale con una fuerza poderosa para subrayar los retos de un Marruecos que todavía duda entre dirigir su mirada a El Cairo o a Bruselas.

Cristián H. Ricci

 

CRISTIÁN H. RICCI

Cristián H. Ricci es graduado en Los Angeles CSU y obtuvo el doctorado en Santa Barbara UC. Es profesor asociado en la Hispanic Literatures and Faculty Chair School of Social Sciences, Humanities and Arts University of California, USA. Es autor de numerosos artículos y análisis literarios, así como de una colección de ensayos junto a Gustavo Geirola titulado <¡Dale que va!¡Dale nomás! Ensayos testimoniales para la Argentina del siglo XXI>, Nueva Generación – Buenos Aires, 2006; y junto a Ignacio López-Calvo la antología sobre escritores árabes e israelíes contemporáneos en <Caminos para la paz. Literatura israelí y árabe en castellano>, Edit. Corregidor – Buenos Aires, 2008.

También es el autor de <Literatura periférica en castellano y catalán: El caso marroquí> Ediciones del Orto [Biblioteca Crítica de las Literaturas Luso-Hispánicas, nº 34 – Madrid, 2010)]. ISBN 84-7923-439-3

 

 

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LARACHE Y EL SUBMARINO ALEMÁN U-617, un relato del larachense JUAN MANUEL FERNÁNDEZ GALLARDO

Juan Manuel Fernández Gallardo nació en Larache, en 1945. Estudió en Alcazarquivir, luego en Ausias March en Barcelona y finalmente en la Escola d´Arquitectura de Barcelona. Es el ahijado de mi abuelo materno, Manuel Gallardo Gallardo, y ha creado una web donde todos los Gallardos se pueden reencontrar… Como él mismo dice, lo que le interesa es la política y la historia, sobre todo la de sus pueblos natales (Larache/Alcazarquivir), la de su empresa de toda la vida (Pegaso), la de su ciudad (Hospitalet) y la de su barrio, Santa Eulàlia Provençana.

Juan Manuel con su íntimo amigo Steven Spielberg -el del museo de cera-

Hace ya un tiempo, bastante, me envió un relato que forma parte de su obra “Recuerdos inciertos”. Habla de un submarino embarrancado, de una leyenda, de una ciudad mágica: Larache. Y de verdad que es una delicia leerlo por el cariño que desborda por su amada tierra y por la increíble aventura que, como él mismo cuenta, todos los niños de Larache o de Arcila, fuésemos de la generación que fuésemos, escuchamos alguna vez… Una aventura que sucedió hace muchos, muchos años, con un submarino alemán durante la Segunda Guerra Mundial, tal vez frente a las costas de Larache…

Sergio Barce, junio 2012

EL SUBMARINO EMBARRANCADO

Durante años he tenido en mi memoria la imagen de un submarino varado en la barra de Larache, allá entre el promontorio sobre el que descansa la ciudad –dominando el océano– y la playa de “La otra banda”, en la desembocadura del Lukus, en el lugar donde el río entrega al Atlántico todos sus dones, después de haber remoloneado entre los meandros del valle, pesaroso de tener que acabar su camino entre aquellas tierras del país de las Hespérides.

Creía, porque así me lo habrían explicado mis mayores, que aquel submarino (o lo que de él quedaba) era un sumergible de la armada alemana que había ido a parar con sus hierros en ese lugar después de una escaramuza bélica llevada a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, en la que, a ojos vistas, había corrido con la peor parte.

Desde que me conecto con internet, en multitud de ocasiones he buscado alguna referencia respecto a aquel submarino embarrancado frente a las playas en que bañábamos nuestra niñez y en ninguna de ellas he tenido éxito. Ya de mayor, en conversaciones con personas que han vivido en Marruecos, familiares, paisanos y amigos míos, cuando yo sacaba el tema del sumergible todos me decían que no recordaban ese submarino varado en la barra del Lukus.

Hace casi dos años, en un encuentro que hicimos algunos alcazareños en Barcelona con motivo de la visita que giraban a la Ciudad Condal nuestro ínclito amigo Diego “Valdés” García Carrasco y su encantadora esposa, Maria Luisa, hubo ocasión, en dos sesiones, de comentar infinidad de cosas sobre Alcazarquivir y Marruecos. Entre los muchos temas de los que se habló durante la sobremesa surgió una conversación sobre Arcila. En un momento determinado, uno de los comensales, hablando del puerto y de las playas de la bella ciudad atlántica, para indicar un sitio preciso dijo: “Allá, en el lugar en que se encontraban los restos del submarino alemán”. ¿Cómo? ¿Los restos de un sumergible alemán?… ¡Si, si! Dos personas más recordaban el pecio y sus dos ubicaciones, ya que los restos de la nave fueron trasladados algún tiempo más tarde desde el sitio donde quedó varado en su inicio a un nuevo lugar. Parecía que había sostenido una batalla con algunos buques británicos y había quedado malparado, refugiándose en el puerto de Arcila donde fue bombardeado por unos aviones ingleses que iban a su caza.  

Al llegar a casa, intenté de nuevo buscar en la red datos sobre el submarino de mi infancia –ahora con nuevos parámetros–, aunque tampoco encontré nada. Pero al presente estaba seguro que el derrelicto que vi no era un buque fantasma… ¡Había existido, aunque recordaba mal el sitio donde lo había visto! A pesar de que existía algún detalle erróneo, podía confirmar que el hecho no era fruto de mi invención, sino que la existencia del bajel medio hundido había sido una circunstancia real y verídica. Mi memoria me había dicho durante mucho tiempo que había visto un submarino varado en la playa de Larache[1], pero mi memoria me jugaba una mala pasada. Mi familia también disfrutaba de los baños de mar en la playa de Arcila y seguramente fue allí donde había visto “mi submarino”. Se recuerda un hecho, pero se confunde un dato… ¡Normal, son los años!

Así quedó el tema: en una satisfacción intermedia sobre la calidad de mis recuerdos infantiles. Pero hace unos días, navegando por la Red, leí un mensaje de una persona que pedía datos sobre una posible base secreta de submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial cerca del Cabo de Tres Forcas, concretamente en Mina Rosita.

Sentí curiosidad. ¿Seria posible la existencia de esa base secreta? ¿Dónde está el Cabo de las Tres Forcas? ¿Qué es Mina Rosita? Solución: mirar en la red (la Red crea la necesidad y la Red ha de satisfacerla… Por cierto… ¿Qué hacíamos cuando no había Internet?) El Cabo de Tres Forcas está cerca de Melilla y Mina Rosita es una playa de ese litoral mediterráneo próximo a la española ciudad del Norte de África, en la región de Kelaya.

Sobre la base secreta de submarinos, nada de nada, pero… ¡encontré una noticia curiosa!: En una ensenada que hay al oeste del cabo de Tres Forcas, a la altura de Melilla  pero en la costa opuesta del extremo del cabo, fue hundido en 1943 el submarino “U-Boote 617” de la Armada alemana (Kriegsmarine). El primer titular que encontré fue éste: “Un episodio de la guerra submarina en el Mediterráneo en 1943: U 617, el único submarino alemán “hundido” por la Armada Española” ¡Mande! ¿Un sumergible alemán hundido por España? Busqué más entradas en la red y la historia final, que os adjunto resumida, es la siguiente:

El Submarino alemán U-617

El 12 de septiembre de 1943 el sumergible germano U-617 fue severamente dañado en el Mediterráneo por el ataque de aviones ingleses. El U-617 era un submarino del tipo VIIC y estaba comandado, desde el 9 de abril de 1942, por el Kapitänleutnant Albrecht Brandi, portador de la cruz de caballero –RK– con hojas de robles, espadas y brillantes, que había hundido 11 barcos entre las dos fechas mencionadas.

El día anterior, tras hundir al destructor inglés “Puckeridge” que se dirigía a toda máquina en dirección a Gibraltar, el capitán Brandi, consciente de que sería perseguido, decidió esperar a la noche para emerger y navegar en superficie –con los motores diesel, de modo que se recargaran las baterías de los motores eléctricos que se usaban en inmersión– hacia el este, bordeando la costa marroquí en aguas de soberanía española, es decir, dentro de la zona de tres millas, donde no les buscaría nadie. Su objetivo era situarse al sur de la isla de Alborán, por donde pasaban los convoyes cargados en dirección al este.

Capitán ALBRECHT BRANDI

Poco después de la medianoche del 11 de septiembre, el submarino fue descubierto mediante el radar por un avión “Wellington” de la RAF, que bombardeo al U-617 alcanzándolo, al menos, con tres cargas de profundidad. En el submarino, además de la artillería, quedaron inutilizados los dos motores eléctricos (y las baterías, por lo que la inmersión era imposible) y uno de los diesel. El segundo, aunque también desencajado, pudo ser puesto en marcha por los técnicos, dando una velocidad de unos 5 nudos. El agua que entraba por las grietas, en contacto con las baterías, producía gas tóxico (cloro): en el interior sólo podían quedar tres personas con máscaras antigás.

El avión inglés observó que la nave tenía problemas de gobierno, e informó de sus movimientos. A las 03.15 llegaba un segundo “Wellington”. Como el barco parecía dirigirse a aguas neutrales, el piloto no tardó en atacar: también lanzó sus seis cargas de profundidad.

El navío llegó a un punto rocoso de la costa –Afrau, entre cabo Tres Forcas y cabo Quilates– y cuando se encontraba cerca de tierra firme, embarrancó, quedando el U-Boot escorado unos 25 grados a babor. La mayoría de la tripulación saltó al agua por propia iniciativa para nadar hacia la costa. Los que quedaban destruyeron los cilindros y la máquina Enigma y los códigos de descifrado.

El U-617 quedó varado a una distancia de la playa que difícilmente puede pasar del centenar de metros y al día siguiente sería bombardeado por los escuadrones de “Hudson” y “Swordfish” de Gibraltar con bombas y cohetes. Después, los cañones del mercante armado “Haarlem, de la corbeta “Hyacinth (británicos) y del minador australiano “Woollongong” bombardearon al U-617 “hasta romperlo en pedazos”, pero sin hundirlo. También los propios alemanes pretendieron echar a pique su nave haciendo explotar un torpedo en el interior del submarino, pero tampoco eso hizo naufragar al barco.

Poco después, una columna automóvil del Ejercito Español llegó al encuentro de los tripulantes del U-617. Ese mismo día 12 de septiembre, los alemanes fueron enviados en autobuses al cuartel de la Legión en Nador, donde pasaron “dos o tres semanas”. La tripulación, entre la que no se produjeron bajas, quedó internada en España (en Sevilla o Cartagena) hasta el final de la guerra. El capitán Brandi –con el consentimiento de los españoles– pudo escapar y el 19 de mayo de 1944 fue condecorado con las espadas para la RK y el 24 de noviembre siguiente con los diamantes, siendo así el segundo y último submarinista que recibió esta máxima condecoración.

Kapitän-Leutnant Albrecht Brandi, a la derecha

Para el Leutnant zur See Graf von Arco, que era experto en explosivos, llegó una carta del Alto Mando Naval Alemán (Oberkommando der Kriegsmarine-OKM) desde Berlín: “quedarse en Marruecos. Volar el U-Boot. Más información por el agregado militar”. El cónsul alemán en Tetuán, Krämer, proporcionó explosivos a Arco y éste contrató un bote de pesca “con un timonel hábil y discreto”. En una noche sin luna, salieron de Melilla y, tras no pocos esfuerzos, localizaron el U-617. Arco colocó la carga en un tubo de torpedos y la accionó a distancia con un cable. La carga explotó, pero el U-Boot no se movió. Arco realizó un segundo intento, con una carga más potente, igualmente fallido. Por fin, el cónsul le comunicó que el OKM había conseguido, por mediación del ministerio de Exteriores alemán, la colaboración de la Armada Española para hundir el U-Boot.

A fines de octubre de 1943, un dragaminas español que salió desde Melilla (El ex “Poilu” francés, de 370 toneladas, botado en 1917 y adquirido en 1922) navegó hasta el lugar donde se encontraba el U-617. Un buceador del barco español se internó en el agua y colocó una carga explosiva bajo el casco del submarino. Al poco tiempo, se produjo una  tremenda explosión y el sumergible alemán se hundió definitivamente.

El dragaminas de la Armada Española había sido rebautizado, al ser comprado a Francia, con el nombre de ¡¡¡“Larache”!!!

El Guardacostas LARACHE en el Puerto de Ceuta

¿No es curioso? El barco cuya tripulación consiguió finalmente mandar al U-617 al fondo del mar se llamaba “Larache” ¿Se cierra el círculo de mi historia? Submarino alemán… Embarrancado… Arcila… Larache…

No será que este singular hecho de armas sucedido en plena guerra mundial caló hondo en la sensibilidad de la población española del Protectorado de Marruecos y fue explicado y trasmitido a los niños de nuestras generaciones como una leyenda, como una aventura que las mentes infantiles adaptaron a su medida en función de cómo recibieron la explicación de la odisea última del U-617.

A lo peor, no hubo submarino embarrancado en Larache, ni adosado al muelle del puerto de Arcila, o a lo mejor, el espectro del U-617 (errante y sin descanso por el final indigno que había padecido) aparecía en aquellas playas donde mentes infantiles imaginativas querían ver materializado al sumergible alemán de la epopeya que les habían explicado sus padres o sus abuelos. ¿Quién sabe?    

 De mi libreta “Recuerdos inciertos”

Juan Manuel Fernández Gallardo

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[1] Algunos larachenses me han confirmado, en conversaciones sostenidas en este año 2007, que en la barra de Larache habían los restos de un barco, no de un submarino. La foto mostrada es de 1910.

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Y AÑADO POR MI PARTE OTRA CURIOSIDAD

ABAJO TENEIS LA IMAGEN DE UN BUQUE MERCANTE QUE TAMBIÉN SE LLAMÓ

  <LARACHE>

El navío LARACHE

Uno de los barcos alemanes internados en España fue el Larache, construido en 1923 y perteneciente a OPDR. Fué renombrado como Ria de Camariñas, pasando con este nombre a COFRUNA en 1945. Fue adquirido en 1961 por Naviera Lagos, que le renombró LAGO MAR.  Esta le vendió también a Castañer y Ortiz en 1963 y fue desguazado en 1965.
    Fue construido en Hamburgo para OPDR. Esta foto le muestra ya como Lago Mar.

Sergio Barce

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Últimas actividades de LARACHE EN EL MUNDO

Abderraham Lanjeri me envía una breve crónica de lo que se ha hecho últimamente en Larache por nuestra asociación cultural LARACHE EN EL MUNDO. Creo que fue un enorme acierto nuestra decisión de que la asociación tuviera una sección en España, que presido junto a Ange, y la otra en Larache con Abderrahman a la cabeza, como bien sabéis.

Como ya anuncié, se ha organizado la I Carrera Urbana de Bicicleta, carrera en la que también colaboraron el Club Ciclista de Larache (La Nueva Era) y la Delegación de Juventud y Deportes, junto a la Widadia de Almaghrib Aljadid. Se contó con la ayuda de la Policía Local, Seguridad Civil y con las autoridades locales, que se portaron extraordinariamente.

Aquí vemos a El Hachmi Yebari entregando los trofeos

Como dice Abderrahman, ha sido una jornada estupenda que no es sino un primer paso para ese otro proyecto que deseamos poner en pie:  la I Vuelta Ciclista Provincial, a la que se pretende que acudan clubes ciclistas de Marruecos y de España, especialmente de Andalucía, para promocionar así a Larache y su provincia, y su patrimonio cultural y natural.

Después de esta la I Carrera, el mismo domingo por la tarde, Larache en el Mundo organizó una excursión al poblado Dlem Laghmik, junto a la asociaicón ECODEL.

Y el sábado 2 de  junio también Larache en el Mundo colaboró en la tarde musical que se desarrolló en el Cine Avenida, con el apoyo de la Delegación de Deportes y Juventud de Larache, En el cartel anunciador podéis ver los “sponsors” y colaboradores. Actuó un grupo musical de Huesca, que acudió gracias a la ayuda de la Diputación de la misma ciudad, así como el Grupo musical del Festival Boulvard que tocaron, con nuestro paisano Jamal Nouman, flamenco fusión con música Gnawa y andalusí.

Y, por último, el domingo día 3 de junio, Larache en el Mundo participó en la organización del I Semi-maratón Solidario contra el Cáncer.

Nuestro próximo proyecto es poner en marcha de nuevo el encuentro LARACHE – CRISOL DE CULTURAS que promete ser algo muy interesante.

Aprovecho esta pequeña crónica de nuestras actividades culturales, para comunicaros que nuestro presidente en Larache, Abderrahman Lanjeri, acaba de ser padre por primera vez, y ya tenemos a Sami entre nosotros, así que es otro motivo más para sentirnos felices y desear que podamos celebrar este acontecimiento muy pronto.

Sergio Barce, junio 2012